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martes, 14 de agosto de 2012

LA JUSTICIA DE DIOS ?...exige Su Misericordia.

Debo recordar que la justicia de Dios está en armonía con su misericordia. 

La justicia del hombre es dura y ruda, 
pero no así la de Dios.




Su Justicia exige Su Misericordia. Soy afortunado si el hombre me juzga con misericordia, pero Dios es Justo porque es misericordioso y es misericordioso porque es Justo.



Sabe de qué estoy hecho, sabe lo difícil que es ser hombre y los obstáculos que me impiden seguirlo a veces. Sabe que la luz y la gracia que he tenido y todos los talentos que me ha dado, sabe de mis circunstancias y mi inteligencia; y me juzga a la luz de la verdad perfecta. Me conoce mejor que yo mismo y su Justicia toma todo ésto en cuenta



San Francisco de Sales dijo alguna vez que prefería el juicio de Dios
 que el de su amada madre.



Como mi vida entera está ante Él, Su Justicia Le previene de castigarme inmediatamente después de la caída. Pacientemente espera apilando gracia sobre gracia, saliendo y llamándome a una vida mejor, a pesar de que mi debilidad a menudo lo decepcione.



Me ha dado libre albedrío y Su Justicia debe dejarme decidir y escoger, aún cuando mi elección no sea para mi bien. Pero la misma Justicia que me da libertad para hacer la elección equivocada está cubierta con Misericordia y saca todo el mal que mi debilidad podría haber sacado de mí.



Porque Dios es Justo, es que es compasivo. Me conoce tan perfectamente que Su Justicia demuestra compasión cuando mi prójimo, que sólo ve el exterior, está listo para condenarme. Su Justicia me excusa, me corrige y pacientemente espera hasta que mi vacilante voluntad se una a Él.



Su Justicia me da todo lo que necesito para vivir y lograr mi salvación. Si la vida y la sociedad me han quitado esos derechos y libertades, su Justicia me compensará por ellos en su Reino.



Aquellos que han sido privados de la vista verán cosas en el Reino que otros nunca llegarán a ver.



Pienso en Helen Keller (una mujer ciega y sordomuda que vivió a finales del siglo XIX y mediados del XX, que se convirtió en ejemplo a seguir para todos) y me doy cuenta de lo hermosa que es su Justicia para ella. Aunque en su vida ella no pudo ver, escuchar o hablar, cuando llegó al Cielo, el primer rostro que vio fue el de Dios, la primera voz que oyó fue la de Dios, la primera palabra que dijo clara y nítidamente fue "Dios".



Por difícil que haya sido su vida, la alegría del éxtasis en los momentos de éxito deben haberle hecho pensar en que los sufrimientos bien valían la pena.



Jesús me aseguró estos cuando me dio las bienaventuranzas. La Justicia del Padre le dará el Reino a los pobres de espíritu y a los perseguidos, a los puros de corazón y a los que trabajan por la paz se les llamará hijos de Dios, los amables heredarán la tierra, los que sufren serán consolados, los hambrientos y sedientos serán saciados y los misericordiosos tendrán misericordia. Verdaderamente su justicia hará todas las cosas correctas.



Su Justicia será generosa con aquellos a quienes se les ha dado poco, 
pero exigirá más a aquellos a quienes se les ha dado mucho.



Debo dejarle todos los juicios a Él. Yo sólo veo el exterior de mis hermanos y aunque piense que mi hermano pudiera ser mejor si tuviese más luces, Dios sabe la cantidad exacta de luz que él puede aceptar y Su Justicia califica a cada cual de acuerdo con su Voluntad siempre Sabia y Amorosa.



Dios no le exige al hombre que recibe un talento que produzca diez más, sería más Gloria para Él si así fuera, está satisfecho con que ese talento produzca intereses.



Cuando me desvío del camino correcto y su Justicia me llama a corregirme, siempre lo hace con amor y por amor. Todo lo que permite o toma de mí, lo hace por mi bien. Para purificarme y para mostrarme su amor y su perdón.



Tal vez pueda ver los rayos del sol otra vez para tener una idea de su Justicia. Los rayos del sol tienen distintos efectos en las cosas que tocan. Es la reacción del objeto la que genera el efecto, el rayo es igual. Los rayos endurecen algunos materiales y suavizan otros, alguno se solidifican y otros se derriten. Los rayos son los mismos, pero los efectos son los que varían.



Dios no pone un hombre en el cielo y otro en el infierno. 
Su Justicia desea que todos los hombres se salven. 

Pero, así como brilla sobre todos los hombres y les provee en sus necesidades, los dirige en el camino; cada hombre responde de manera distinta. Algunos devuelven amor por amor, otros dan treinta, sesenta y cien de vuelta; pero otros rechazan amar a los demás excepto a sí mismos. Los constantes rayos de sol brillan en sus almas pero su orgullo les impide a amar a otros excepto a ellos mismos. Son autosuficientes pero rechazan los cálidos rayos de sol del amor de Dios y su Providencia.



Dado que Dios les ha dado a estas almas el libre albedrío, su Justicia exige que ellos puedan escoger o rechazar la única fuente de alegría y amor. Por eso algunos se salvan y otros no. Su amor desea que todos se salven, pero su Justicia no interfiere con el libre albedrío.



Soy afortunado porque su misericordia me cubre, siempre lista a olvidar y perdonar sólo con mi arrepentimiento y si me abandono en sus brazos providentes.



Un Dios tierno y justo me ama :



Pensaré con frecuencia en su tierna Justicia y confiaré en sus juicios. Me entiende perfectamente y sé que puedo confiar en Él para que vea lo bueno que he logrado y aplique las correcciones que mis faltas y pecados merecen.



Como devolución de su Justicia perfecta para mí, estaré atento a no juzgar a mi hermano porque nunca podré estar seguro de sus motivos.



Las malas acciones de otros llegan a mi alma y necesitan de mis oraciones y de la luz de la Misericordia de Dios. Trataré de entender que soy capaz de todo mal y que sólo la gracia de Dios me protege de eso.



No canonizaré a los buenos ni condenaré a los malos, dejaré que la Justicia y la Misericordia de mi Padre amoroso recompensen a los otros de acuerdo a sus obras.



Oración: Santo y Justo Dios, me acojo a tu tierna Misericordia. Me conoces por completo y descanso contento con saber que cuando me juzgues, serás tú quien lo haga: Justo, Santo y Misericordioso.



No le ofrezcan sobornos, no lo aceptará

No pongas tu fe en un sacrificio no virtuoso ya que el Señor
es juez.,Quien no respeta a las personalidades
Él no muestra respeto de las personalidades en detrimento
de un hombre pobre.
Él escucha la plegaria de la parte herida.
No ignora las súplicas del huérfano o de la viuda mientras escucha su historia, las oraciones del hombre humilde que alcanzan las nubes...
.... y el Señor no será lento.
.... tampoco será dilatorio en su nombre...
.... hasta que haya dado a cada cual según sus acciones y según sus intenciones, hasta que haya juzgado los casos de su gente y les permita regocijarse en su Misericordia.

La Misericordia es bienvenida en tiempos difíciles
como las nubes de lluvia en tiempos de sequía
(Ecles. 35:11-26)

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