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domingo, 11 de diciembre de 2011

Eclesiastés 12-Consejos a jóvenes y Resumen del deber del hombre



1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos,    y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento;


2 antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia;


3 cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes,  y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas;


4 y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela;   cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas;


5 cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino;   y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito;   porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles;


6 antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro,   y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo;


7 y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.


8 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad.


9 Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo;   e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios.


10 Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad.


11 Las palabras de los sabios son como aguijones;     y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.


12 Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado.     No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne.


13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos;     porque esto es el todo del hombre.


14 Porque Dios traerá toda obra a juicio,     juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala..
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El sabio Predicador va a terminar aquí su sermón; y lo termina con lo que habría de impresionar más a sus oyentes. Aquí tenemos, I. Una exhortación a los jóvenes para que practiquen desde temprana edad la verdadera religión, sin dejar los ejercicios de la piedad para la vejez, cuando todo son molestias y dificultades (vv. 1-7). II. Una repetición del texto que le sirvió de base para todo el sermón (v. 8). III.

Una confirmación y urgente recomendación de todo lo que había escrito, tanto en éste como en los demás libros, como digno de ser pesado y considerado con toda seriedad (vv. 9-12). IV. Resume y concluye todo el tema del libro, con un encargo a todos para que sean verdaderamente piadosos y temerosos de Dios (vv. 13, 14).Versículos 1-7 1

 
«Los que sois jóvenes no os lisonjeéis con la esperanza de grandes cosas de parte del mundo, las cuales no satisfacen al alma; acordaos de vuestro Creador y os guardaréis así de los males que provienen de la futilidad de las criaturas». Este recuerdo del Creador es el mejor antídoto contra las especiales enfermedades morales de la juventud, las pasiones juveniles y la futilidad a que están sujetas la niñez y la adolescencia.

Dios es nuestro Creador; él nos hizo y no nosotros mismos; por tanto, es nuestro legítimo Dueño y Señor. Hemos de pagarle el honor, el respeto y la obediencia que le debemos como a nuestro Hacedor. La palabra Creador está en plural en hebreo, como en Job 35:10. Es un plural de intensidad, como Eiohim.234

(C) Los hombres fuertes son las piernas que se debilitan y encorvan en la vejez;



(D) Las que muelen son las muelas y dientes que habrán disminuido o desaparecido.


(E) Las que miran por las ventanas son los ojos. Como caso extraordinario de vigor en la vejez se nos propone el de Moisés, quien, a los 120 años, no había perdido su vigor ni se le habían oscurecido los ojos (Dt. 34:7).


(F) Las puertas de afuera (v. 4) son, con la mayor probabilidad, los oídos, cuya capacidad también se merma en la vejez.


(G) El ruido del molino simboliza, según Cohén, el poder del estómago para digerir el alimento.

(H) Levantarse a la voz del ave indica la fragilidad del sueño de los ancianos, a quienes el menor ruido turba, o la disminución del tiempo necesario para dormir, por lo que están inclinados a levantarse tan pronto como comienzan a cantar los pájaros.


(I) Las hijas del canto podrían ser las notas musicales (Cohén) o la música en general (Ryrie), cuyo aprecio suele disminuir en la ancianidad.


(J) El temor a las alturas indica la dificultad para subir cuestas, escaleras, montículos, etc.


(K) Los terrores en el camino indican el miedo a caerse o a cualquier otro accidente mientras andan.


(L) Lo del florecer del almendro es la más difícil de toda esta serie de metáforas, por lo que muchos exegetas prefieren la lectura (posible) de: La almendra, fruto muy apreciado en Oriente (V. Gn. 43:11) será desdeñada, por falta de muelas en la vejez.


(M) La langosta que se arrastra pesadamente indica la menguada movilidad de los ancianos.(N) Resultará ineficaz la alcaparra (lit.), la cual se usaba como condimento que estimulaba el deseo sexual, el cual habrá disminuido y, finalmente, perdido en la ancianidad.


El alma (debería decir, el espíritu o aliento -nota del traductor) no muere con el cuerpo; es redimida del poder del sepulcro (Sal. 49:15. El salmo trata de la 'vida' o de la 'persona', no del alma. Nota del traductor); puede subsistir y subsistirá en un estado de separación del cuerpo, del mismo modo que una candela brilla y arde, más y mejor, cuando se la extrae de la oscura linterna.'Versículos 8-12

Salomón está a punto de terminar el libro y repite el texto con que lo comenzó.123456Versículos 13-14
5 Henry, al final de esta porción:
La gran investigación que Salomón emprendió en este libro es sobre cuál es la dicha de los hijos de los hombres, por la que se afanan debajo del cielo todos los días de su vida (2:3); es decir, en qué consiste la verdadera felicidad y por qué medios se consigue. Lo ha encontrado por medio del descubrimiento que desde muy antiguo hizo Dios al hombre (Job. 28:28):
Que la piedad sincera es el único camino que lleva a la dicha verdadera. Lo va a resumir aquí: La conclusión de todo el discurso es ésta (v. 13). Aquí vemos:123
. Un poderoso incentivo para esto (v. 14). Las consecuencias de haber cumplido o de no haber cumplido con ese requisito que es el objetivo total de la vida del hombre en este mundo se echan de ver cuando consideramos la cuenta que cada uno ha de rendir en breve a Dios de toda obra hecha en esta vida, juntamente con toda cosa secreta (sólo conocida de Dios) sea buena o sea mala. Vemos, pues, cuan diligentes debemos ser en caminar en los caminos de Dios, para que podamos rendir con gozo nuestra cuenta.. La enorme importancia de esto para cada ser humano:
 Esto es el todo del hombre (lit); es decir, con eso cumple el hombre todo su deber y en eso está toda su dicha; ésta es la respuesta de Kohélet al afán de felicidad que anida en el corazón del hombre.. Un compendio de la verdadera religión. Dejando a un lado todas las materias discutibles, ser religioso es temer a Dios y guardar sus mandamientos.
 (A) La raíz de la piedad es el temor de Dios reinando en el corazón:
un respeto a su majestuosa santidad, una deferencia a su soberana autoridad y un temor profundo a su terrible ira.
 (B) El fruto de la piedad se echa de ver en la observancia de los mandamientos de Dios.. Con la misma expresión paternal («hijo mío»), tan frecuente en Proverbios, el Predicador previene ahora contra el peligro de buscar demasiada información en otras fuentes, no tan sabias ni tan sanas como las suyas y las de los sabios maestros de las congregaciones; Nunca se acaba de hacer muchos libros (¿qué diría hoy?); v la mucha dedicación al estudio de los libros, de libros que no poseen las garantías de verdad y rectitud, no sólo puede perjudicar al espíritu, sino que también es fatiga para el cuerpo (Lit. la carne).
Ya Marco Aurelio, el emperador filósofo, decía que debemos libramos de la sed de libros. En consonancia con esto (nota del traductor), se solía citar un adagio latino: Timeo hominem unius libri, temo al hombre de un solo libro. La interpretación que se nos daba era que el bien versado en un solo libro de texto era de temer en una discusión porque estaba firme en sus convicciones, sin el peligro de confusión ante diversas opiniones o diferentes formulaciones de doctrina.
Mi interpretación personal es que tal individuo es digno de temer, no por su erudición personal, sino por su fanatismo ¡Es muy fácil irse al otro extremo si, al estudiar este versículo, se toma el rábano por las hojas!. Para describir las virtudes de los dichos de los sabios, usa dos símiles muy expresivos: aguijadas y clavos (v. 11). La aguijada del pastor sirve para acuciar a los animales del ganado a seguir adelante; del mismo modo, las palabras de los sabios estimulan la mente y favorecen el progreso intelectual y moral.
 Los clavos plantados (lit.) sirven para el efecto opuesto: no para mover, sino para fijar, plantados, para echar raíces de convicción, los dichos de los sabios aseguran bien las enseñanzas de forma que los discípulos las permitan entrar en el corazón, bien martilladas por la palabra de Dios (Jer. 23:29), y así no se dejen llevar a la deriva por todo viento de doctrina (Ef. 4:14). La mención del único pastor, quizás conectada con los aguijones o aguijadas para el ganado, puede ser interpretada de dos maneras:
(A) Referida a Dios (V. Sal. 23:1; 80:1). según la entienden Cohén, Ryrie y el mismo M. Henry (nota del traductor);
(B) Referida a un pastor, maestro, humano, quizás el mismo Salomón, como insinúa el v. siguiente (así lo interpretan la mayoría de los modernos).. A fin de que sus enseñanzas se grabasen bien en la mente de sus discípulos, el Predicador enseñaba especialmente: (A) En proverbios (v. 9b), es decir, dichos breves, sentenciosos y fáciles de retener. (B) Los exponía en palabras agradables (v. 10), es decir, expresivas, que daban placer a quienes las oían y suscitaban el interés de los alumnos. (C) Sus escritos, sus lecciones puestas por escrito, tenían dos cualidades que no deben faltar en ningún escrito: rectitud y verdad.. Y. cuanto más sabio fue, tanto más enseñó sabiduría al pueblo. No sólo aprendió para sí mismo, sino que, como buen sabio, puso todo su empeño en enseñar a otros las importantes, prácticas, verdades que él mismo había escudriñado.
No se limitó a dar lecciones a una élite de nobles y eruditos, sino que enseñó al pueblo, ya que sus lecciones son de la máxima importancia para todos.. Son palabras de un sabio (v. 9), famoso dentro y fuera de su país por su extraordinaria sabiduría. Tanto que venían a consultarle de todas partes; por tanto, es un juez muy competente en esta materia.. Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad (v. 8). Estas palabras las dice un Predicador, penitente, convertido, que podía hablar, con base en una experiencia alcanzada a muy alto precio, de la futilidad completa de este mundo, y de la necedad de esperar de él grandes cosas.. La última parte del v. 5, así como los vv. 6 y 7, nos colocan ya ante la muerte, cuando el hombre va a su morada eterna. "Los judíos, observa Cohén, todavía usan la frase Beth Olam, casa eterna, para designar al cementerio'. Esto se refiere al cuerpo, no al espíritu (comp. v. 7) y, dentro del contexto del Eclesiastés, no puede haber ninguna alusión a la otra vida, teniendo en cuenta también todo lo que dice el Apóstol en 1 Co. 15:35 y ss. El cuerpo de carne y sangre que ahora tenemos no volverá a existir. La vida debajo del sol ha terminado y vemos ya el funeral, con los endechadores, o lamentadores alquilados por la familia, haciendo el duelo por la calle, camino del cementerio. Los cuatro símiles del v. 6 son sumamente interesantes, rayando en el esoterismo: El cordón de plata es lo que llamamos 'el hilo de la vida', que se quiebra en la muerte; el cuenco de oro es (probablemente) el cráneo, que encierra el cerebro, lo más noble del organismo humano; el cántaro que se quiebra, es sin duda, nuestro frágil vaso de arcilla (2 Co. 4:7, comp con Gn. 2:7) y la rueda, la maquinaria necesaria para sostener el curso de la vida, se rompe sobre el pozo del que nuestro organismo recibía la constante provisión de 'agua' para el sostenimiento de la vida. De esta forma (v. 7), la persona se disuelve en sus dos elementos componentes (comp. con Gn. 2:7): el polvo que vuelve al lugar de origen (Gn. 2:7; 3:19), y el espíritu, el soplo que Dios introdujo por las narices, que vuelve a Dios que lo dio. Dice M. . Describe las debilidades de la vejez con bellas metáforas, que han sido interpretadas de diversas maneras; la más probable es la siguiente:

(A) Los fenómenos atmosféricos descritos en el v. 2 indican los vaivenes de lucidez y oscuridad, de alivio y de dolor, que se suceden en la vejez; se alivia una molestia y pronto viene otra a sustituirla;


(B) Los guardas de la casa son los brazos o, quizá, la columna vertebral con todo el costillar, que sostienen a la persona;
«Acuérdate de tu Creador en los años de tu juventud» (v. 1). Como si dijera:


¿Cómo podemos esperar que Dios nos ayude cuando seamos viejos, si no le servimos mientras somos jóvenes?. Una razón que corrobora este mandato: «antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento». Como diciendo: «Hazlo pronto, enseguida, antes de que vengan la enfermedad y la muerte». Y aun antes de que llegue la vejez cuando ya no quedará otro contentamiento que el testimonio de una buena conciencia acerca de lo hecho en esta vida, y la expectación gozosa de una mejor vida en el Cielo..

Un llamamiento a los jóvenes para que piensen en Dios y tomen conciencia del deber que tienen para con él mientras son jóvenes:

'El hombre es una extraña clase de criatura, un rayo del cielo, unido a un trozo de barro; se separan en la muerte, y cada uno se va al lugar de donde vino. El cuerpo, el trozo de barro, vuelve a su tierra. El alma, ese rayo de luz, vuelve a Dios que, cuando hizo al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz un aliento de vida, para hacer de él un alma viviente (Gn 2:7).
. Expone después en detalle las debilidades y miserias de la decrepitud, a fin de persuadimos a no entregar al diablo la flor y nata de nuestra vida, reservando para Dios las heces y los desperdicios. Si las miserias de la última edad van a ser como aquí se las describe, necesitaremos de algo que nos sostenga y consuele entonces, y nada mejor ni más efectivo que el testimonio de nuestra conciencia de haber recordado a tiempo a Dios

1 comentario:

Unknown dijo...

Bendiciones, muy buena explicación de este capitulo, ojala los jóvenes se fijaran en este tipo de lectura que alimenta el alma y al espíritu.