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viernes, 26 de abril de 2013

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida....


.....Nadie va al Padre sino por mí (Jn 14,1-6)



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. 
En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; 
si no, os lo habría dicho;
porque voy a prepararos un lugar. 
Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, 
volveré y os tomaré conmigo, 
para que donde esté yo estéis también vosotros.
Y adonde yo voy sabéis el camino». 
Le dice Tomás:
«Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

 Le dice Jesús:

 «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí».



Jesús nos invita a la calma. 

La serenidad y la alegría fluyen como un río de paz de su Corazón resucitado hasta el nuestro, agitado e inquieto, zarandeado tantas veces por un activismo tan enfebrecido como estéril.

Son los nuestros los tiempos de la agitación, 
el nerviosismo y el estrés. 


Tiempos en que el Padre de la mentira ha inficionado las inteligencias de los hombres haciéndoles llamar al bien mal y al mal bien, dando luz por oscuridad y oscuridad por luz.

Sembrando en sus almas la duda y el escepticismo que agostan en ellas todo brote de esperanza en un horizonte de plenitud que el mundo con sus halagos no sabe ni puede dar.

Los frutos de tan diabólica empresa o actividad son evidentes: enseñoreado el “sinsentido” y la pérdida de la trascendencia de tantos hombres y mujeres, no sólo han olvidado, sino que han extraviado el camino, porque antes olvidaron el Camino.

Guerras, violencias de todo género, cerrazón y egoísmo ante la vida (anticoncepción, aborto, eutanasia...), familias rotas, juventud desnortada”, y un largo etcétera.

 constituyen la gran mentira sobre la que se asienta buena parte del triste andamiaje de la sociedad del tan cacareado “progreso”.

En medio de todo, Jesús, el Príncipe de la Paz, repite a los hombres de buena voluntad:

 «No se turbe vuestro corazón. 
Creéis en Dios: creed también en mí» (Jn 14,1).

A la derecha del Padre, Él acaricia como un sueño ilusionado de su misericordia el momento de tenernos junto a Él, «para que donde esté yo estéis también vosotros» (Jn 14,3).

Nosotros sí sabemos el camino. Nosotros, por pura gracia, sí conocemos el sendero que conduce al Padre, en cuya casa hay muchas estancias. En el cielo nos espera un lugar, que quedará para siempre vacío si nosotros no lo ocupamos. 

Acerquémonos, pues, sin temor, con ilimitada confianza a Aquél que es el único Camino, la irrenunciable Verdad y la Vida en plenitud.


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miércoles, 24 de abril de 2013

Reinar, Revelar y Restaurar el Hombre en el Alma...


...Y como ya el que Es, Se Revelo y Reino solo nos queda el camino de aceptar nuestro error y seguir el camino del bien y disfrutar de el Amor en toda su plenitud....

...La aceptación forma parte de la humildad a entender la Voluntad de Dios y en pensar que el hombre mismo tiene una limitación en un mundo desconocido. Y de unas leyes impartidas desde el inicio de la creación, el Bien absoluto, el Amor, principio fundamental y eterno de la creación y que es inviolable, por cualquier elemento creado sea material,  espiritual poco comprendidas y practicadas por el hombre.


Me propongo una vez mas a la luz del Santo Espíritu que me inspira e ilumina tratar de discernir sobre los sufrimientos del hombre del  pasado y  del presente al igual que  su afán constante en  la búsqueda de la Felicidad.

Son muchas las páginas y conceptos del hombre donde opinan sobre estos temas y las conclusiones están inclinadas siempre en pensar que este mundo es un valle de lágrimas, que el hombre fue creado en su esencia para que sufriera, para que  fuera cor redentor con Cristo y demás que se quiera pensar.

Mi interés no es discutir si no de dar otra luz de conocimiento que pueda servir de guía y lograr con ello la meta propuesta desde el inicio de nuestra creación personal pasada presente y futura.

El sufrimiento, se pude describir como la carga, el dolor o incapacidad que tiene el hombre para aceptar cualquier labor, pensamiento, situación o acontecimiento en su vida presente.
Dicha incapacidad es generada en parte y en mayor medida por su falta de conocimiento y poca evolución mental tanto en el plano material como en el espiritual.

Esa incapacidad se muestra también en el campo de la salud física y mental del hombre, en lo laboral y en lo familiar, en lo social y en el pensar que nos con  lleva ha  actuar de acuerdo a nuestro pensamiento del momento en la mayoría de sus veces.

Todos nuestros pensamientos van encaminados a hablar y actuar, el resultado de dichos actos tiene unas consecuencias que podemos determinar la causa del sufrimiento del hombre.

Al tener el hombre poco o mucho  conocimiento del mundo  material y espiritual y de las verdades eternas y de Fe y del Hombre mismo, de la creación y  sus leyes, es por ello que cada ser humano le da las interpretaciones del momento y de acuerdo a su capacidad le genera en su interior una aceptación o un gozo o una intranquilidad que llamamos sufrimiento.

Se les olvida a todos los seres humanos que Somos hijos de un creador con unos planes para con nosotros y su creación, que Dios  entiende de nuestras limitaciones, de nuestro poco conocimiento, de nuestra enfermedad de nuestra falta de Fe y demás que queramos mencionar.

Al ser Hijos de una Creación y un creador vamos caminando en el tiempo presente con nuestro libre albedrío y toma de decisiones experimentando los resultados en todos los planos materiales y espirituales, de ese experimentar el hombre saca sus conclusiones y por ello cada vez que una persona evoluciona en edad y tiempo es mas sereno, sabe tomar mejor las decisiones, lo que en el  pasado era un sufrimiento una dificultad  ya en el presente  se convierte en un escalón que lo lleva a otro camino inhóspito desafiante que le generará también intranquilidad y sufrimiento presente.

Pero  reitero cada vez que la prueba es superada con el esfuerzo que el hombre mismo hace de  racionalidad sin dejar pasar por alto lo mas importante la Gracia y el Auxilio Divino, Es entonces cuando el   hombre ve sus frutos y entiende el verdadero sentido de la vida, de  lo material y del hombre mismo y de los planes de Dios, para con el, la vida y el mundo.

Como primera pequeña conclusión el hombre sufre por falta de conocimiento material y espiritual y de Dios mismo, sufre también por falta de empeño y voluntad en realizar un esfuerzo de racionalidad que le corresponde al hombre mismo por entender comprender y aceptar.

La aceptación forma parte de la humildad a entender la Voluntad de Dios y en pensar que el hombre mismo tiene una limitación en un mundo desconocido,  de unas leyes impartidas desde el inicio de la creación, el Bien absoluto, el Amor, principio fundamental y eterno de la creación y que es inviolable, por cualquier elemento creado sea material e espiritual poco comprendidas y practicadas por el hombre.

Sufre el Hombre por que se  cree ser superior a los demás, al mundo, a las fuerzas externas y de Dios mismo, cree que por que esta dotado de  libre albedrío  pensamiento, y de algún conocimiento limitado y precario o suficiente para el, no para Dios,  que  es superior a todo lo externo y no necesita ayuda exterior ni divina, y que todo lo sabe y puede, y cuando Dios lo decreta, lo toca, lo llama o avisa de cualquier forma y por cualquier medio es entonces cuando el hombre sufre.

Sufre por que las cargas de la vida que no son cargas si, no, desconocimiento, no las pone en el creador.

Recordad siempre el que le dio la carga, la creo y la permitió para que la cargara que es Dios, dará la ayuda suficiente para soportarla o llevarla.

El Hombre  se olvida o no entiende que con cargar, la carga de la vida presente,  por ligera o pesada que sea, solo esta experimentado un aprendizaje que lo conducirá a una Felicidad y una satisfacción futura.

Ejemplo: El deportista entre mas grande y dificultosa sea la meta y peleada la contienda mas satisfacción sentirá al alcanzarla. Todo esta previsto en la creación, nos corresponde esforzarnos y luchar hasta el cansancio por lograr las metas trazadas e impuestas por el creador que nos conducirán a una intima y perfecta unión en cuerpo y  alma con el Creador.

El trabajo muchos lo catalogan como una carga un sufrimiento, algo impuesto por Dios al Hombre, el no poder alcanzar las metas propuestas por el hombre en ese campo, el hombre  sufre, hasta maldice a Dios, lo culpa por tener que trabajar duro, sueña con no tener que trabajar mas, hasta somete su propio cuerpo y  a sus semejantes y les causa daño físico, moral y material, somete a su prójimo a costa de una satisfacción personal, colocándole cargas impositivas a causa de conseguir para si su propia felicidad y tranquilidad y bienestar.

El trabajo desde el génesis y en el inicio de la creación es y será el medio por el cual el hombre alcanzara su meta y conocimiento en el tiempo que Dios a cada persona determino que durara su existencia. Someted la tierra (Gen. 1, 28).

El ejercicio del trabajo y lo que le genera el producto de ello no usados con Equidad e Igualdad y Justicia Social, con llevan a causar sufrimiento a sus semejantes como mencione antes.

Por lo anteriormente expuesto es un sufrimiento a causa del mismo hombre hacia el hombre y no de Dios hacia el Hombre.

El trabajo constituye medio de santificación de aproximación al creador y  medio de entendimiento cada vez más de la creación, el hombre al habitar el mundo y formar parte de  el  Continua en parte con la creación.

Somos cooperadores en la  coocreción del mundo. Recordad, Someted la tierra (Gen. 1, 28). Por ello si utilizamos bien ese mandato basados en el Amor y en los planes del creador no habrá sufrimiento para el hombre en todo el contexto de la palabra.

Nuestro primeros padres Adán y Eva, y sucesivamente en la historia de los tiempos de los hombres  Caín, Abel, Abrahán, Moisés, hasta el día presente no han utilizado en forma correcta y perfecta tanto su pensamiento como deseo y su obrar y su actuar para con la creación y el creador.

 Por consiguiente para el hombre mismo, al utilizar mal el principio de Equidad, Igualdad, y pensar de manera egoísta, personal y con soberbia solo genera en su entorno el caos y la descomposición material y espiritual, pero teniendo en cuenta que eso solo será de forma temporal hasta la restauración o iluminación personal o grupal.

Al obrar así es Entonces cuando  al hombre se le dificulta el acercamiento a las leyes de la creación, al bien absoluto el Amor, esa dificultad, lo lleva a obrar en persona propia sin contar con una ley, ni con el  que la promulga que es Dios Creador.  

Al no contar el hombre basado en sus decisiones con ninguna ley ni  ningún Dios, actuara siempre  en base a otra cosa diferente al Amor y eso genera el sufrimiento personal y colectivo.

La individualidad y el apartamiento de la ley de Dios y el poco esfuerzo que el hombre mismo realiza por obtener el conocimiento del creador y de su ley única  y primera que rige la naturaleza creada tanto espiritual como material, es la que lo lleva siempre por el sendero de la insatisfacción propia y colectiva. (Sufrimiento)

Castigara Dios al hombre por ello?
Solo pienso en un Dios creador que deja a su creación y los hombres evolucionar, sentir el temor, el Amor, la infelicidad, la angustia y la Paz en su corazón en su caminar terreno.

Dios al dejar al Hombre libre, sabe en su plan divino que el hombre por su propio albedrío retornara en el tiempo futuro de su existencia,  en pensamientos y obras a El, rectificando el camino de sus pensamientos decisiones y actuaciones tanto del pasado como del presente y para el futuro.

Que su actuar a través de los tiempos futuros será mejor y más evolucionado y cauto, buscara por todos los medios lícitos posibles al creador sus leyes, cumplirá las metas propuestas desde el Inicio de la creación.

Cuanto Falta para ello?
No olvidemos Dios es infinito  y no habita en el tiempo por ello el hombre habla de siglos de sufrimiento y Dios de misericordia y paciencia para perfeccionar su obra creadora. No importa cuanto falte para ello o si nos toca presenciarlo o no.

Nota: Solo Dios en su conocimiento absoluto de todas las cosas lo sabrá y lo dispondrá de la mejor manera,  al hombre presente solo le corresponde entender, comprender, aceptar y cumplir la Voluntad del creador y aceptar el día a día, preséntese como se presente.

El hombre por su propio albedrío con la ayuda de la gracia en el tiempo futuro perfeccionara su pensamiento, actuación y obrar, generara en su entorno la Felicidad y en su interior la Paz que con lleva al poder acercarse tranquilamente al escalón siguiente de la Vida presente o futura o eterna.

La felicidad, es entonces fruto de una mentalidad esforzada, razonada, idealizada desde nuestro interior con la ayuda de la Gracia, pero esa mentalidad hay que pedirla, desearla y solo la pedimos cuando hemos experimentado lo que llamamos desierto o sufrimiento, angustia e infelicidad.
Es allí después de esa experiencia personal cuando deseamos alcanzar la felicidad y la Paz y el acercamiento al creador o fuente de toda gracia Felicidad y Paz.

El plano Espiritual, nos lleva a entender poco a poco a través de los ejemplos, las experiencias personales vividas los aciertos y desaciertos, la Biblia, sus enseñanzas, sus palabras narradas en los evangelios tales  como:
Yo soy el Camino, La verdad, y la Vida.

 Todo el que este cansado que venga en pos de mi que yo lo aliviare.

 Te basta mi gracia.

Se le exigirá de acuerdo a lo que se le confió.

Pero esa gracia hay que pedirla, decirle al creador a Dios que venga,  habite y  more en nosotros, para que nuestra existencia, nuestros pensamientos  y nuestros actos diarios de cada instante sean basados solo en el Amor, en sus planes y en su Santa Voluntad, en sus designios y no en los nuestros, por que nuestros planes y actos siempre nos engañan y nos conducen por la insatisfacción y la intranquilidad y el sufrimiento como mencionamos antes por orgullo, falta de conocimiento y deseo y demás.

Pero cuando nuestros planes se pasan siempre por el filtro del Amor de Dios siempre generaran Felicidad, Paz y Trascendencia Espiritual.

Entre los muchos planes de Dios es la transcendencia del alma, que unida al cuerpo deberá someter la materia y controlar sus instintos animales, carnales y poco evolucionados.

Cuando se logra, es por que se desea y cuando se desea, se esfuerza por conseguirla y se buscan los medios y cuando no se pueden alcanzar por nuestras propias fuerzas se pide ayuda, por que nuestro Señor, nos prometió, Todo el que pide recibe.

El, no nos puede negar esa promesa divina, debemos entonces desear el bien a nosotros mismos a nuestro entorno familiar, laborar y social, ese desear  generará un esfuerzo y Dios premiara todo  esto con la Paz.


La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy de Como El Mundo, la da. No se turbe vuestro Corazón, ni Tengan  Miedo. Juan 14:27

Expuesto todo lo anterior Dios creador del tiempo, el universo material y espiritual y del hombre mismo, deja experimentar al hombre por su propio albedrío el resultado de sus decisiones y con las mociones de su Espíritu Santo de la Gracia que llevamos todos dentro,  nos deja saber con la conciencia y el remordimiento en nuestro interior, que camino emprender de nuevo y lo  que podemos experimentar según nuestra decisiones.

Recordemos que Sufrimiento, será el resultado y el poco conocimiento y entendimiento y aceptación de nuestras decisiones personales, colectivas a través de los tiempos en cualquier plano material, espiritual y del hombre mismo.

Felicidad será, entonces el resultado del conocimiento, y  de la buena elección del camino correcto elegido en la toma de decisiones basadas en el Amor, tanto materiales, como espirituales y del hombre mismo, al igual que por nuestro libre albedrío el deseo y la actuación y el obrar además que el obtener del Creador la Gracia o fuerza necesaria por adquirir el acercamiento a la fuente misma de todo bien. Dios.

Los hombres de este mundo llaman  o clasifican los sufrimientos en:

Personales a causa de nosotros mismos.

Los ocasionados por otros hacia nosotros en cualquier plano.

Los que el hombre asume que Dios tenia entre sus planes.

Los que por causa de nuestras limitaciones y poco  conocimiento no podemos entender y los asociamos al sufrimiento por que nos causan angustia, desazón, e intranquilidad por decir algo por que nos quitan el sueño.

También cuando son  causados  por personas ajenas a nosotros y a nuestra voluntad y que Dios permite que ello suceda  además que  cuando no vemos cerca la salida o  la terminación al problema  o el gozo prometido por nuestro Señor.

Algunos puntos para tener en cuenta para combatir contra toda clase de sufrimientos:

En los evangelios escritos encontramos gran cantidad de ejemplos escritos para la época de ese entonces y que nunca dejaran de tener  validez en los días presentes.

Menciono a   Simón Pedro:
Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios. ... Sólo Tú me puedes dar la luz y fuerza… que necesito para dejar  (….).

También Las Bienaventuranzas son un claro ejemplo donde nuestro Señor, no desconoció el sufrimiento del hombre por cualquier situación.

Leerlas y meditarlas a la Luz del Santo Espíritu de Dios, nos dará la tranquilidad la confianza, la esperanza que Dios, en su Sabiduría infinita tiene un plan para cada cosa, suceso y persona de la humanidad, solo debemos creer, confiar y abandonarnos en los brazos de nuestro creador y si nos falta la confianza, el aliento, pues sencillo hay que pedirla, y se nos dará como prometió nuestro Señor.

 Si somos pecadores y queremos salir de allí, pero no encontramos salida, pues sencillo clamar pidiendo ayuda.

A quien?

Al Dios creador de todo lo posible e imposible y el sabrá en el tiempo necesario para ello y con su autoridad organizar las cosas de la manera mas  adecuada para nuestro Bien, sin hacer daño a nadie y estemos seguros que sus decisiones serán basadas siempre en la corrección fraterna, la enseñanza, la lógica , el entendimiento mutuo y como entre muchas mas, infundirnos en lo mas profundo de nuestro ser una confianza absoluta en su bondadosa y amorosa Voluntad y sus designios para con nosotros el prójimo y su creación.

Otro remedio eficaz al respecto es saber esperar y no desesperar, teniendo en cuenta que Somos Hijos de una creación, reconocernos Hijos de Dios, decírselo, proclamarle y preguntarle el por que de nuestra situación particular y del mundo y sus actuaciones, estoy seguro que en el silencio de nuestro interior saldrá la respuesta y es el confiar,  abandonarnos en un padre que todo lo tiene previsto y planeado, esta siempre a la  espera que nosotros lo busquemos, lo deseemos lo anhelemos, lo respetemos y lo amemos, esforzándonos día a día, segundo a segundo por identificar, cumplir y aceptar sus mandamientos y su Voluntad.

Como dato adicional el hombre de ayer era poco evolucionado, el hombre de hoy es un poco más evolucionado en el contexto de la palabra, tanto espiritual como material, pero comete un error garrafal, elige siempre el mal camino para El, y  el mundo, su prójimo, y  por ende ofende a Dios.

Pero Tranquilos Dios lo sabe, leemos en los evangelios, y en  el antiguo testamento cuando todo estaba perdido, para José, que es vendido por sus hermanos, que  todo  era un plan divino y ya sabemos los resultados.

Cuando todo estaba perdido para los primeros cristianos a causa de los perseguidores de ese tiempo, el treceavo apóstol San Pablo, un perseguidor, La santísima trinidad, Dios padre, Dios Hijo  y Dios espíritu santo, que es el que nos da la fuerza para el entendimiento, para proclamar desde nuestro interior Abad Padre, es el canal,  la unión la comunicación entre este mundo material, nuestro cuerpo material, nuestra alma  y para con Dios mismo.

Retornando al tema central de este anterior pensamiento iluminado, San Pablo, fue tumbado de un rayo, con una Luz de su caballo, quedo ciego.

Nosotros necesitamos en la vida presente ser tumbados de nuestro caballo, ser curados de nuestra ceguera espiritual, material, empezar como San Pablo, a proclamar el Reino de Dios y su Justicia por donde  nos movamos, en lo que hacemos, en lo que pensamos, decimos, deseamos para nosotros mismos la humanidad y la creación.

Después de ello la vida empezara a tener sentido y Felicidad, Paz y Gozo,  entonces los planes de Dios como en  los primeros cristianos y los apóstoles serán de Amor, Comprensión, Lucha, Sacrificio sin sufrimiento y Confianza y Abandono.

Nuestra iglesia se compone de laicos, consagrados, y el  orden sacerdotal, pero nos olvidamos la mayoría que somos todos la Iglesia Peregrina, seres humanos de carne y hueso, con limitaciones todos ellos y defectos, que están  en proceso de evolución mental, espiritual y de conocimiento.

Que somos  la debilidad misma, por que el hombre en su esencia es todo debilidad y solo puede en aquel que lo conforta, en la debilidad es cuando el hombre  busca la gracia los medios y aclama pidiendo ayuda, solo allí, en la debilidad muestra su poder nuestro Señor,  cuando eso sucede  gozamos de la Felicidad y la Tranquilidad, y recobramos la Paz que hemos perdido por nuestra culpa y por la segunda fuerza del Mal existente.

La Segunda Fuerza el Mal:

Nota: Hablaremos en otro escrito de seres espirituales,  ángeles malos, que influencian o tientan al hombre a obrar el mal desde el inicio de la creación. Para no alargar el tema hoy  solo trataremos el mal del Hombre  como Voluntad o deseo del hombre como ser racional. 

El mal del hombre es Como mencionamos antes, el poco conocimiento del hombre de Dios y sus leyes, su mala elección de su libre albedrío o camino correcto en la toma de decisiones para su vida los demás y el mundo material, espiritual y de Dios mismo.

Además que su debilidad e inferioridad propios de  un ser animal racional, pero poco evolucionado sin deseo de cumplir las leyes universales de la creación y con poco entendimiento e interés en Dios.

Teniendo en cuenta que muchos se creen ser el centro del mundo, del universo, de su entorno, de la vida y de lo que es correcto y justo  para ellos y no para los demás.

La otra segunda  fuerza existente el mal que es  inferior ala del bien absoluto, es la inclinación al mal camino, la soberbia y el error, por causa de nuestros primeros padres, cuando Dios tomo la decisión de crear al Hombre, lo doto de dones exquisitos uno de ellos es su gracia su aliento y su semejanza y lo dejo libre para que aceptara la creación entera la disfrutara y la sometiera pero siguiendo los principios universales de la creación, el Bien absoluto el Amor.

NotaEl Mal no es absoluto por ser fuerza segunda lo único absoluto es el amor base dela creación fuerza primera y el Amor es eterno e inmutable, el mal  es y será mutable pero finito.

El mal es Finito por que será  mutable por que con la revelación y la iluminación de las conciencias y  la gracia y el deseo del bien en el hombre el mal se  desfigura, el mal  será vencido  el mal se transforma en bien.

Como  ejemplo a este tema podemos recordar el triunfo de nuestro Señor Jesucristo sobre la tentación, la muerte de cruz para redimir al género humano de toda mancha de pecado la resurrección y su  ascensión y el envió de su santo espíritu para fortalecernos y defendernos.

Mutable es el mal  por que  en la revelación Final de todos los tiempos  reinara el Amor de Dios y su Misericordia, hay que  entender la palabra Reinado, Revelación, Restauración en todo el contexto de la palabra.

La Santísima Trinidad al Reinar, Revelar y Restaurar el hombre en el alma,  reconocerá su error pasado y  se arrepentirá definitivamente y por siempre y cambiara y aceptara las leyes universales de la creación y su creación y le pedirá al creador que lo cure de la ceguera mental espiritual en la que anduvo por tanto tiempo.

El mal desaparecerá por que el hombre jamás querrá hacer su propia voluntad si no la del Creador.

Y como ya el que Es, Se Revelo y Reino solo nos queda el camino de aceptar nuestro error y seguir el camino del bien y disfrutar de el Amor en toda su plenitud.

Libres ya  de nuestro parecer pero aceptando por voluntad propia y gozo la Revelación de nuestro Creador y su creación y sus mandatos.

Dios de Amor reconocerá el esfuerzo de cada hombre de hoy, del pasado, obrara conforme a su esencia de padre Amoroso y Misericordioso.

Continuando con el tema decimos que dos elementos materia y espíritu viven en un mundo material y disfrutan de un mismo cuerpo y espacio una muere la otra transciende y ese es el espíritu.

Los ángeles buenos. Son solo una de las anteriores solo  Espíritu y son en esencia solo buenos y cumplen funciones de ayudar, guiar, cuidar y acabar de concluir la creación y los mandatos de Dios. (Ver nota)

La creación solo será concluida y perfecta con el vencimiento y sometimiento y transformación del mal en bien.

Esto sucederá y será cuando con el correr de los tiempos el hombre por su esfuerzo de racionalidad y conocimiento su  libre albedrío de corrección de los  errores del pasado, en personas de  pueblos y naciones retornen en un solo pensamiento, en un solo instante y en un solo Amor al creador y que no exista en la tierra, el universo, criatura, animal, espiritual y racional que no este en sintonía con la creación, pero teniendo en cuenta solo una cosa  con nuestro libre albedrío y el auxilio divino y de la gracia y voluntad, y su amor infinito causas de la misericordia de Dios.  

(Nota: Existen también en el plano espiritual ángeles malos que incitan y se mueven en el plano material  y sus actuaciones son  contrarios a los de los ángeles buenos e impiden el acercamiento de los hombres hacia Dios)

La pregunta sale a la vista y cuando será eso?
Recordad  Dios no se mueve en el tiempo  si no en su proyecto Divino todo esta planeado, previsto y decretado como lo es la existencia del mal.

El mal se creo solo, con soberbia, ósea, el cumplimiento de la propia voluntad del hombre y el desamor que es lo contrario a Amor, o egoísmo.

Por que se da esa fuerza en nosotros y como superarla?

Las tentaciones de Jesús en el desierto, 40 días, 40 noches, ayuno, oración, la muerte de cruz para redimir al género humano y dejarle claro al hombre el Camino, para  que siguiendo su ejemplo y que  solo combatiendo con el Amor, la compresión y la razón y no con la fuerza y  las armas el mal se desfigura, se vence y se transforma en bien.

Que desde la cruz de nuestras vidas como la de nuestro Señor Jesucristo, se puede perdonar a los que nos ofenden y con prenderlos como Jesús exclamo:

 Padre perdónalos por que no saben lo que hacen.

Que deseando como el buen ladrón como leemos   en la segunda palabra de nuestro Señor, en la cruz un cambio de vida de arrepentimiento y reconociendo al buen Jesús y sus mandatos y por consiguiente al padre celestial y creyendo en la recompensa de la vida eterna tendremos vida.

Si Dios, Jesús, el paráclito, venció el mal, por que nosotros con su promesa y ayuda la gracia  no lo podemos Vencer?

La última palabra de nuestro Señor, en la cruz fue, Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu.

Así debemos también nosotros encomendar nuestra vida futura, nuestra alma, nuestra iglesia.

La iglesia de Dios la que el fundo por la sucesión de Pedro, triunfara por encima de cábalas, videntes y criterios del hombre pasado y presente, por que en los planes divinos todo esta previsto hasta el error y del error el hombre saca su conclusión y Dios su misericordia y su enseñanza para con los hombres y su perfección para con su espíritu.

Rectificando nuestro pensamiento, elevando nuestro espíritu al creador clamando ayuda, bondad y misericordia, obrara la mano salvadora de todos los tiempos y el mal será sometido por la ley primera del Amor y lograra Dios a través de su creación y el hombre someter el cuerpo,  el pensamiento al espíritu humilde, que reconoce su incapacidad, su  maldad e intranquilidad.

El hombre al  buscar la Felicidad  por todos los medios ilícitos materiales y humanos y no fundamentados en la ley primera de la creación que es  el Amor  no encuentra la felicidad  ni la encontrara nunca.

Solo la hallara cuando desde su interior con sinceridad absoluta clame al padre celestial que lo ayude, cuando el hombre de tiempos presentes y futuros reconozca su maldad, su error, y la grandeza del creador y sus leyes  y clame con humildad absoluta pidiendo piedad y  Justicia para el y la humanidad.

Dios, el hombre, nuestro espíritu, reclaman Justicia desde nuestro interior, solo la palabra revelada inspirada por el Santo Espíritu, y revelada por Dios a través de los tiempos a diferentes personas  de diferentes culturas, razas, edades e  inspiradas y basadas solo en el Amor, darán la Paz verdadera y la Felicidad tan anhelada.

El Amor total, dará la justicia y la equidad, esa igualdad quitara el sufrimiento de los pueblos los hombres, y Reinara  la Paz absoluta en la creación entera. /Finalidad de la Creación. Proyecto Divino del Creador)

Oración para obtener Felicidad y Paz.

Oh mi Señor, necesitamos mas que antes y ahora que todos los pueblos, las naciones y los hombres te reconozcamos en Pensamientos Obras y Amor.

Oh mi Señorque tu Voluntad se cumpla y vuestro deseo permanezca no el tiempo de los hombres si no en el tiempo establecido por tu autoridad como Creador.
Oh mi Señor, que la iluminación de las conciencias llegue a cada ser que habita la tierra, que la palabra revelada y practicada sea como el sendero y el camino que nos conduce a la Tierra Prometida.

Oh mi Señor, nuestro anhelo como hoy y siempre debe ser poderte ver cara a cara, como Padre Amoroso,  que nos acojas en la morada Eterna y podamos todos juntos  gozar de la plenitud de tus dones.

Oh mi Señor, no tengas en cuenta nuestras culpas si no el Amor que rige tu esencia  y la Misericordia Absoluta que Emanas,  conforme a ello,  danos pronto  la verdadera  Felicidad y Paz a nuestras almas ya sea en esta vida presente o en la  Eterna, como bien nos lo prometiste.
Amen.


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domingo, 21 de abril de 2013

Dios, Nos Ama y amara siempre nos Justificara..

 ... y nos ayudara a alcanzar nuestro 
Triunfo final 
“ Salvación eterna" 
Recordad siempre 
“Fiel es Dios, que no permitirá seáis tentados 
por encima de vuestras fuerzas, 
sino que os sostendrá en la tentación 
para que podáis alcanzar el triunfo.”
“ Perfección Cristiana - Amor Absoluto" 


Dios, creo al hombre a su imagen y semejanza por lo tanto en el  corazón de todo ser humano existe en gran medida mucho Amor y muchísima misericordia.

Para ser Feliz en la vida temporal por el tiempo que dure el hombre solo necesita descubrir que tanto Amor puede Recibir y Dar.


Por que recibiendo es como se es agradecido,
 y dando es como se es Feliz.

No existe ni existirá algo mas grande en el mundo que el Amor, hacia Dios, hacia el Prójimo y hacia nosotros mismos.

En la medida que amemos a Dios, brotara en nuestro interior la semilla que hace Amar  muchísimo a cada persona que a diario esta a nuestro lado .

Hombre que no Ama a su prójimo es un hombre que poco Ama a Dios.


Si quieres saber o medir que tan grande o importante es una persona.

 Solo tendrás que buscar en el como en un termómetro cuanto Ama a su Creador.

Los Santos proclamados y no proclamados por la Iglesia, en su caminar terreno lograron tan alta distinción porque descubrieron cada vez que es Amar al Creador, al igual que se cuidaron a diario de no ofender al ser Amado,  quitaron de su mente y cuerpo todo deseo o posesión que los apartara de ese Amor.
Cuando se Ama con intensidad y con razón absoluta se es por consiguiente muy Misericordioso.
Podemos concluir que el Amor en medida suma es la causa de la Misericordia infinita.

El Amor perdona , entiende, disculpa, se da tiempo, enseña, por lo tanto  en la cruz nuestro Señor nos dio la muestra mas grande de Misericordia después de haber recibido tantas ofensas, exclamo :


“ Padre perdónalos por que 
no saben lo que Hacen”.

Con estas palabras nos quiso Enseñar.
Con la Cruz nos quiso Amar.
Con la Cruz nos quiso Disculpar.
Con la Cruz nos quiso dar Tiempo.

Por que Dios, no obra en el tiempo por que no es finito, obra solo en el Amor y la Misericordia y en la acción buena de cada persona. (libre albedrío – Camino)
Por eso dijo clara mente :
“Yo soy el camino la verdad y la vida” 
por que el que elije por su libre albedrío el mismo camino que El, ya se configura en el Amor y la Verdad. 

Siguiendo este Camino en la vida en el tiempo que dure su existencia serán libres, pero libres de ataduras, de vestiduras, de graneros de mentiras.


Por eso, para pasar por esta vida hay que estar desapegado de todo y por todo.

Como ultimo consejo iluminado Nuestra vida debe estar sellada por dentro y por fuera con el Fuego del Amor y la Misericordia Infinita.


 Además recorrer los pasos de nuestro Señor y recordar siempre cuando Dijo :

“ El que hace (mi) la voluntad de mi Padre 
ese es mi  hermano y mi Madre”. 

Así pues Preocupémonos hoy ya desde este mismo instante por hacer la voluntad del Padre, eso si es Amor.

El lector corriente se preguntara y cual es la voluntad del Padre?, 
Pues sus leyes las de la creación .

Y cuales son las leyes de la creación desde su inicio?, 
El Amor infinito Hacia la creación incluyendo al hombre.  

Dios nos creo  y nos justifico por misericordia que es el resultado del amor Infinito.

Recordad siempre 
“Fiel es Dios, que no permitirá seáis tentados por encima de vuestras fuerzas, sino que os sostendrá en la tentación para que podáis alcanzar el triunfo.”

Como Gran Conclusión :
Dios, Nos Ama y amara siempre nos justificara y 
nos ayudara ha alcanzar nuestro 
Triunfo final “ Salvación eterna 
“ Perfección Cristiana - Amor Absoluto" 

Pero solo con nuestro consentimiento, con nuestro deseo
Cuidemos nuestro Libre Albedrío en todo  
elijamos bien el Camino de nuestras Vidas.


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viernes, 19 de abril de 2013

Discernimiento de Espíritus III...

...Dios nos guía exclusivamente por inspiraciones personales.

Segunda  parte, se público  el Lunes,25 de marzo 2013

Primera parte, se público  el Domingo,24 de marzo 2013

Para Saber discernir hay que mirar lo que 
  Dios, nos ha dejado y dicho  a través de Cristo y de la Iglesia
ademas que por los deberes y responsabilidades propios 
del estado de vida.

Dios nos guía exclusivamente por inspiraciones personales.

El ha hablado públicamente a través de hombres inspirados y sobre todo,
 a través de su hijo Jesucristo.

Por lo tanto, los preceptos que ellos nos han dejado forman una especie de marco dentro del cual debemos vivir nuestra vida cristiana. El que una inspiración sea contraria a estas enseñanzas nos esta indicando de partida que ella no proviene de Dios.

Si tenemos dudas acerca del modo de interpretar alguna enseñanza de la escritura, podemos, además de examinarla personalmente, consultar con personas calificadas y muy en especial, con nuestra comunidad.

La comunidad cristiana mas importante es la Iglesia, ella nos proporciona una orientación segura en cuanto al sentido de la enseñanza de Cristo cuando se pronuncia solamente respecto de algún punto de nuestra Fe.

Del mismo modo, algunas tradiciones, que son mantenidas firmemente por la iglesia a través de los años, tienen el carácter de juicios de la comunidad con un gran peso de autoridad.

Una forma también clara de esta inspiración eclesial son los documentos que nos dan la jerarquía de la iglesia en ellos encontramos una interpretación certera de las escrituras y los signos de los tiempos. 

También los deberes de estado constituyen criterios 
muy valiosos de discernimiento.

Dios no nos pedirá nunca nada que esté en contra de nuestras opciones fundamentales de vida y nos impulsará a obedecer a las personas que tienen autoridad sobre nosotros, librándonos así de hacer opciones egoístas o subjetivas.

Así, la prontitud para obedecer a una autoridad legitima suele ser una de las señales mas seguras de que se está guiado por el Espíritu de Dios. 
Sin embargo, si lo que se ordena es un pecado, no se debe obedecer. 
Los mártires nos dan un ejemplo:
 Prefirieron morir antes que pecar.

Además, si lo que se ordena intranquiliza profundamente a quien busca con sinceridad la voluntad de Dios.

El asunto debe examinarse con mas detención. Se debe buscar consejo y orar para discernir con mayor claridad. 

Como indicaron Pedro y Juan a las autoridades judías,  no es justo obedecer a los hombres cuando Dios esta claramente indicando un camino contrario a lo que ellos ordenan ( Hech. 4,19 ).

Es verdad que en las vidas de los santos encontramos llamados que reciben la oposición de la autoridad y que requieren de decisiones a veces muy dolorosas. Sin embargo, el Espíritu Santo inspira en general a obedecer y la prontitud en hacerlo es uno de los signos de que alguien está realmente dejándose guiar por él.

El que una inspiración se conforme a los criterios objetivos señalados no significa que ella venga de Dios. Tenemos que completar el discernimiento mediante los criterios subjetivos.

CRITERIOS SUBJETIVOS
Los más importantes entre éstos son la Paz, el Amor, el Gozo y la Humildad.

El criterio más seguro parece ser la Paz. Cuando nos estamos moviendo de acuerdo a la voluntad de Dios hay una profunda paz dentro de nuestros corazones. 

En cambio cuando estamos fuera de ella, persisten en nosotros el desasosiego y una sensación de frustración.

La causa de esto es que la Paz es el resultado de un orden correcto y el estar de acuerdo con el plan de Dios establece
 este orden fundamental.

Otro signo subjetivo es el Amor. Lo que proviene de Dios está, en último término, impulsado por el Amor. Cuando nos sentimos llamados a hacer algo que nos significará enfrentamiento con alguien, debemos detenernos a examinar si el Amor el que nos mueve a algún impulso surgido de nuestra imperfección. 

El gozo es otra señal de que estamos en la voluntad de Dios. A veces, después de haber tomado una decisión, experimentamos un delicado gozo interior que nos da seguridad de haber elegido bien. 

Esta es una señal que nos permite distinguir muchas veces la verdadera santidad de la falsa, ya que, en una vida cristiana auténtica, el gozo estará siempre presente aun en medio del sufrimiento.


Un cuarto signo es la humildad, virtud absolutamente necesaria para acercarnos a Dios y poder ser usados por él.

 Así, si tenemos una inspiración que nos llevará a mayor humildad, a desaparecer ante los hombres antes que a destacarnos, hay base para pensar que viene de Dios.

Todas las veces que nos sintamos inspirados a acercarnos a personas importantes o famosas o a llamar la atención sobre nosotros mismos, debemos tener cuidado.

 Cuando Dios llama a personas a ocupar cargos destacados, 
les da la gracia necesaria para mantenerse en humildad.

La paz, el amor y el gozo y la humildad que vienen de Dios son muy diferentes de los que provienen de causas humanas y, a medida que una persona va profundizando su vida en el Espíritu, se hace más capaz de usar estos criterios subjetivos de discernimiento que, en cualquier obra de Dios, aparecerán juntos. 

Por ejemplo, si experimentamos un gran gozo acompañado de inquietud, podemos inferior que no es un gozo del Señor.

Por último, quiero señalar la importancia de conocernos bien para poder detectar cuándo una inspiración es del Señor, ya que hay en nosotros ciertas características de temperamento y ciertos defectos que nos inducen continuamente a tomar actitudes determinadas.

Al tener una inspiración, conviene examinar si concuerda con los impulsos que generalmente tenemos y muchas veces nos daremos cuenta de que viene de Dios porque nos lleva a hacer algo completamente desacostumbrado en nosotros.

Tomando en cuenta los criterios señalados podemos confiar en que descubriremos lo que el Señor quiere de nosotros y en que el Espíritu se encargará de mostrarnos caminos que naturalmente no veríamos o rechazaríamos.

ACTITUDES PREVIAS

Más importante que uno u otro criterio, es la disposición con que nos abocamos a hacer discernimiento. Hay tres actitudes previas, que son básicas: sin ellas no reconoceremos la acción del Espíritu Santo en nosotros.

La primera es conformidad con la voluntad de Dios. Nuestra voluntad tiene que estar sometida a la de él. Lo que más impide un recto discernimiento es nuestra voluntad que está empeñada en algo que Dios no quiere.

Somos ingeniosos para persuadirnos de que Dios quiere lo que nosotros ya queremos. 
Entonces somos ciegos y sordos a la inspiración de Dios.

La segunda actitud básica es el recogimiento. Cuando el alma está agitada con muchas preocupaciones, no puede percibir la acción suave del Espíritu. 

Es necesario recogerse, ponerse en la presencia de Dios, para que la paz de él nos serene. Entonces nos aquietamos como un lago en que la más leve brisa se hace  manifiesta en la superficie del agua.

La tercera actitud básica es la disposición de esperar el momento del Señor. La impetuosidad por seguir nuestros impulsos es uno de los más grandes obstáculos para ser guiados por el Señor; también es una señal de que el impulso no viene de él. Dios no nos presiona con violencia; invita suavemente y nos guía; de modo que necesitamos orar frecuentemente y esperar para estar seguros de que es él quien nos llama.

Cuando estamos en su camino, nuestra actividad es apacible, sin apuros, lo que nos hace sensibles a los tiempos que él nos indica, y a las materiales de proceder: sin brusquedades ni durezas con nuestros hermanos.

La prepotencia, la violencia, la impaciencia, la irreflexión, la ausencia de oración ... indican que no nos está guiando el Espíritu Santo. 

La inspiración inicial fue quizás de él, pero hemos perdido el contacto con él y podemos estar bajo el influjo de nuestros impulsos, o aun del espíritu del mal.

Esperar las indicaciones del Señor no significa postergar lo que él nos está pidiendo.

La cobardía y la flojera de seguir la inspiración divina nos dejan tristes, porque nos hemos separado de Dios, de alguna manera. En este caso, debemos pedir perdón y nuevas fuerzas.

 El nos pondrá de nuevo en el buen camino.

Entendemos por “espíritus” un impulso, un movimiento o una inclinación interior de nuestra alma hacia alguna cosa que, es buena o mala. Así, si alguien está inclinado a mentir, decimos que tiene el espíritu de mentira, si está inclinado interiormente a mortificar su cuerpo, decimos que tiene el espíritu de penitencia.

Según su origen, los espíritus pueden reducirse a tres:
el espíritu divino, 
el espíritu diabólico y el espíritu humano. 
San Bernardo dice que no es fácil distinguir entre los movimientos interiores que vienen de la naturaleza humana y los que vienen del demonio. Y luego añade que no importa distinguirlos porque ambos tienden al mal.

Hasta aquí he dado el “espíritu” a los movimientos interiores que nos inclinan al bien o al mal; pero también se llaman “espíritus buenos” o “espíritus malos” a los orígenes de los movimientos. Así, hablamos de Dios
y de los ángeles como “espíritus buenos”;
 y llamamos al demonio “espíritu malo”.

Como hemos mencionado el discernimiento de Espíritus, 
consiste en detectar el origen de los movimientos interiores
 que nos inclinan al bien o al mal.

Hay un discernimiento-virtud, que se adquiere con la experiencia y la reflexión. Consiste en un juicio prudente sobre el origen de las inclinaciones que siente el hombre.

Hay también un discernimiento-carisma, el cual es un Don del Espíritu Santo, para reconocer los orígenes de los movimientos interiores del alma.

Al discernimiento-virtud, permite reconocer a los espíritus por las características que presentan. Para este objetivo ayudarán las observaciones siguientes:

Los caracteres del espíritu divino en el orden de las ideas.

El espíritu divino siempre enseña la verdad; no puede inspirar la falsedad ni  el error: 

“Yo les enviaré el Espíritu de Verdad que proviene del Padre” (Jn 15,6);

“El Espíritu de Verdad los guiará a ustedes hasta toda la verdad” (Jn 16,13)

El espíritu divino jamás sugiere a nuestra mente cosas inútiles, infructuosas,vanas e impertinentes. Dice la escritura:Aquí estoy contra los profetas –oráculo del Señor – que profetizan sueños engañosos ... y extravían a mi pueblo con sus mentiras y jactancias” (Jer 23, 32).

“Tienen visiones ilusorias y hacen predicciones engañosas esos que andan diciendo: “Oráculo del Señor”, sin que el Señor los haya enviado”.

El espíritu divino siempre trae luz a nuestras mentes, porque “Dios es Luz, y no hay en él tinieblas” (1 Jn 1, 5);

 “La Palabra era la Luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre” (Jn 1, 9);

 “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12)

El espíritu divino aporta docilidad a la inteligencia, es decir, disposición para aprender de parte de otros. Así leemos:
“El Señor me abrió mi oído, y no me resistí ni me volví atrás”
 (Is 50, 5). 
“El que te instruye no se ocultará más ... Tus oídos escucharán detrás de ti una palabra: éste es el camino, síganlo, aunque se hayan desviado a la derecha o a la izquierda” (Is 30, 20-21)

El espíritu divino hace discreto el entendimiento para proceder con prudencia y acierto en las dificultades de cada día.
 La sabiduría  “Enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza y nada es más útil que esto para los hombre en la vida” (Sap 8, 7)

El espíritu divino infunde pensamientos de humildad. Esto lo vemos en Moisés que exclama: 
“Perdóname Señor, yo nunca he sido una persona elocuente ... yo soy torpe para hablar” (Ex 4, 10);
Jeremías dice: “¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar porque soy demasiado joven” (Jer 1, 5);
 Isaías se humilla: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6, 4);
 y la Virgen María: “He aquí la esclava del Señor” (Lc 1, 38)

 Caracteres del espíritu malo en el orden de las ideas.

Es un espíritu de falsedad. El demonio no tiene nada que ver con la verdad, porque no hay verdad en él.

Cuando miente habla conforme a lo que es, porque es mentiroso y padre de la mentira (Jn 8, 44);”Su táctica no debe sorprendernos, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz” (2 Cor11, 14)

Sugiere cosas inútiles, ligeras e impertinentes. Cuando el demonio no logra insinuar la falsedad, procura fomentar los pensamientos inútiles. “Jesús dijo ... les aseguro que en el día del juicio, los hombres rendirán cuenta de toda palabra vana que hayan pronunciado” (Mt 12, 32) Y por Ezequiel nos dice Dios: “¿No es verdad que ustedes tienen visiones ilusorias y hacen predicciones engañosas cuando dicen: “Oráculo del Señor” sin que yo haya hablado?” (Ez 13, 7)

Persigue al alma con tinieblas, inquietudes, escrúpulos y perplejidades penosas; el resultado es oscuridad. Así “los paganos se dejan llevar por la  frivolidad de sus pensamientos y tienen la mente oscurecida” (Ef 4, 17-18).
Y Jesús advirtió: “Ten cuidado de que la luz que te guía no sea en realidad tinieblas” (Lc 11, 35)

Lleva a obstinación, al rechazo de la palabra de Dios. Jesús reprende la dureza de los fariseos: “ustedes no pueden escuchar mi palabra porque quieren cumplir los deseos del padre de ustedes que es el demonio” (Jn 8,43-44)

Lleva a la indiscreción y a los excesos. Jesús reprende esto con sus palabras:“ustedes pagan el diezmo de la menta, del aneto y del comino, mientras que descuidan la re actitud  la misericordia y la fidelidad .. ¡Guías ciegos; que filtran el mosquito y se tragan el camello! (Mt 23, 23-24)

Infunde siempre pensamientos de vanidad y de orgullo, aun en medio de las acciones virtuosas y santas. Jesús dice de los fariseos: “aman los primeros asientos en las comidas y las primeras sillas en las sinagogas. Quieren ser saludados en las plazas, y honrado con el trato de maestros” (Mt 23, 6-7)

 Caracteres del espíritu divino en el orden de los impulsos 
y de los actos de la voluntad

Infusión en el alma de un estado de paz. Jesús dice: “Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo” (Jn 14, 27)

Infunde una humildad no afectada, sino sincera. Jesús nos dice: “Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11, 29). San Pablo escribe: “Fruto del Espíritu es ... mansedumbre (o humildad)” (Gál 5, 22-23)

Una firme confianza en Dios y una santa desconfianza en sí mismo. Jesús nos exhorta: “Confíen; yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33); “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado” (Mt 9, 22). 

Pero, por otra parte, en la parábola del fariseo y del publicano, reprende a los que, desconfiando de sí mismos, ponen toda
su confianza en Dios (Lc 18, 9-14)

Una voluntad dócil y fácil para doblegarse y ceder a lo que viene de Dios, directamente o en los consejos de otros. Así Jesús aprueba a los que serán “dóciles para ser enseñados por Dios” (Jn 6, 45); y dice a los apóstoles: “El que a ustedes oye, a mí me oye, y el que a ustedes rechaza, a mí rechaza”(Lc 10, 16)

La rectitud de la intención en el obrar. Jesús dice: “cuando tu ojo es simple (es decir, cuando buscas únicamente la voluntad de Dios), entonces todo tu cuerpo está iluminado” (Lc 11, 34)

La paciencia en los dolores y penas: “Fruto del Espíritu es el amor ... la paciencia” (Gál 5, 22); y el apóstol exhorta: “como elegidos de Dios ... practiquen la paciencia” (Col 3, 12)

La mortificación voluntaria de las inclinaciones desordenadas. Jesús nos dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y sígame” (Mt 16, 24). San Pablo confirma lo mismo: “Los que pertenecen a Cristo Jesús, han crucificado sus pasiones y sus malos deseos” (Gál 5, 24)

La sinceridad, veracidad y simplicidad. Así leemos: “Cuando ustedes digan “sí”, que sea sí, y cuando digan “no” que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del demonio” (Mt 5, 37); 

“Renuncien a la mentira y digan siempre la verdad a su prójimo, ya que todos somos miembros, los unos de los otros” (Ef4, 25)

La libertad del espíritu. Porque ... “donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” (2 Cor 3, 17). 

Esta libertad consiste en estar libre del demonio y de los vicios, ya que “todo el que peca es esclavo del pecado” (Jn 8, 34)

El deseo de imitación de Cristo. “El que no tiene el Espíritu de Cristo, no puede ser de Cristo ... En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos” (Rom 8, 9.29)

Una caridad “paciente, servicial, desinteresada”, como la describe san Pablo (1Cor 13, 4-6)

Caracteres del espíritu malo en el orden de los impulsos y de los actos de la voluntad.

Inquietud, turbación y confusión. “Obras de la carne son ... enemistades ... discordias ... envidias” (Gál 5, 19-21) 

“Eramos esclavos de los malos deseos y de toda clase de concupiscencias” (Tit 3, 3); 

“El diablo es mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8, 44)

Un orgullo manifiesto o una falsa humildad. La verdadera humildad está llena de luz sobrenatural que hace conocer claramente los pecados propios, pero con paz y confianza en Dios; en cambio, la falsa humildad disimula los pecados, o bien, los hace ver con amargura, turbación, depresión. 

San Pablo escribe que, apartados de Dios, los hombres se vuelven “insolentes, arrogantes, vanidosos ... rebeldes, insensatos, desleales, insensibles, despiadados” (Rom 1, 30)

La desesperación o la desconfianza o la vana seguridad, pero no la verdadera confianza en Dios.

Así Jesús le advirtió a los apóstoles que Satanás pretendía atacarlos (Lc 22. 31), 
pero Pedro presume de sí: “aunque todos te abandonen, yo no te abandonaré jamás ... Aunque tenga que morir contigo, jamás te
negaré” (Mt 26, 33-35)

La obstinación para no obedecer a las autoridades legítimas, ni ser sincero con ellas. Por esto el salmista exhorta: “no endurezcan ustedes su corazón, como en el tiempo de la Rebeldía, día de la Tentación en el desierto” (Sal 95,8; Heb 3, 8)

La mala intención aun en las obras aparentemente buenas. Jesús reprende este vicio: “!Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ... ¡Ay de ustedes ... que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero dentro llenos de huesos muertos y de podredumbre!” (Mt 23, 25-27)

La impaciencia frente a los sufrimientos; el descontrol ante los obstáculos y contradicciones. Véase la conducta de Saúl que no puede sufrir la popularidad de David: 1 Sam 18-19.

La excitación de las pasiones, como la envidia de Caín, la voluptuosidad en Salomón, la codicia de los bienes ajenos en Acab (Gén 4, 2-10; 1 Re 11, 3-10;21, 1-16)

La doblez, el engaño, la mentira. Como enseña Jesús: “el demonio fue homicida desde el comienzo, y no tiene nada que ver con la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, habla conforme a lo que es, porque es mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8, 44)

Las servidumbres y apegos que atan la libertad. Jesús dice: “les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado” (Jn 8, 34). Jesús desata a la mujer encorvada que “Satanás tuvo aprisionadas durante dieciocho años” (Lc. 13,16)

El alejamiento de Jesucristo, la indiferencia hacia él, la autosuficiencia.El alejamiento de su Señor es el comienzo del orgullo en el hombre” (Sir 10, 12); 

y el orgullo es el pecado típico de Satanás. A él se aplican las palabras de rebelión: “no serviré” y “pondré mi trono en la altura ... Me haré como elAltísimo” (Jer 2, 20; Is 14, 13-14)

El falso celo por el bien de los demás. Este celo está lleno de impaciencia, de desprecio y de orgullo. Así fue el celo de Saulo: “respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor”, e “iba de casa en casa y arrastraba a los hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel” (Hech 9, 1; 8, 3)

Algunos espíritus sospechosos Estos espíritus tienen toda la apariencia de bien, pero pueden ser malos. Hay que examinarlos con cuidado.

Los principales son:

El espíritu que, después de la elección de un estado de vida, anhela otro estado. El apóstol dice: “que cada uno permanezca en el estado en que se encontraba cuando Dios lo llamó” (1 Cor 7, 20).
Débense examinar las razones que mueven a un cambio de estado, en lugar de un mejor servicio de Dios en el estado en que se está.

El espíritu que lleva a cosas desacostumbradas, singulares y que no son propias de su estado. Débese examinar cómo se cumplen, ante todo, los deberes del estado.

El espíritu que, en el ejercicio de las virtudes, anhela cosas extraordinarias. Débense examinar su amor y abnegación en el servicio ordinario de los demás.

El espíritu de grandes penitencias exteriores. mortificación interior, sencillez y humildad. El espíritu que busca consolaciones espirituales sensibles. Débense examinar la corrección de los defectos habituales y la fidelidad en cumplir la voluntad de Dios, aun cuando no hay consolaciones sensibles.

El espíritu de gracias extraordinarias: revelaciones, visiones, palabras oídas de Dios, tactos en el cuerpo, estigmas. Débense examinar la sencillez, humildad, abnegación en el servicio de los demás, obediencia a sus superiores y directores espirituales.

Aplicaciones en la vida diaria en los que debemos
 aplicar el Discernimiento. 

EN LA ORIENTACIÓN PRINCIPAL O ESTADO DE VIDA

Al elegir mi estado de vida, solamente hay una cosa realmente importante:
Buscar y hallar lo que Dios quiere que yo haga en esta decisión. Yo sé que su llamado es fiel; me ha creado para encontrar mi felicidad y mi salvación en su servicio.

Todas mis decisiones tienen que estar de acuerdo con esta Voluntad del Señor.
Es fácil que yo me olvide de esta finalidad de mi vida, como se olvidan muchas personas en circunstancias semejantes.

Hay muchos, por ejemplo, que eligen el matrimonio, que es un medio, y solamente después procuran el servicio de Dios dentro del matrimonio; aunque este servicio debería haber sido lo primero, porque es el fin del hombre.

Igualmente hay quien elige una carrera por el dinero, o por el éxito apetecido; sólo después piensan en el servicio de Dios.


 Todas ellos ponen a Dios y su servicio 
en segundo lugar; 
y quieren que Dios los bendiga después 
que ellos han buscado 
su propio gusto.

En otras palabras, invierten el orden de las cosas: buscan que Dios (que es el fin) intervenga como medio para ayudarlos en lo que han elegido. 


Conviene, pues recordar que todo mi objetivo en la vida debería ser buscar primero el servicio de Dios, en el estado de vida u orientación básica que El quiera para mí.

Con este objetivo en vista puedo deliberar y buscar la luz del Señor para saber si El quiere que yo me case o no, si elijo una carrera u otra, si mi vida de apostolado será como laico o religioso o sacerdote. 


Todos estos son medios que he de elegir según 
la Voluntad de Dios.

Mi propósito debe ser: elegiré la orientación de mi vida como un medio para servir a Dios, y solamente por inspiración del Señor que me guía en su servicio y mi salvación.

EN LA DEDICACIÓN DE MIS ESFUERZOS

Muchas veces, en un retiro, me encuentro no con la elección de un estado de vida – porque ya lo tengo elegido sino con la reforma o mejoramiento de la vida que ya llevo.

Esto se puede aplicar a un estado como matrimonio, sacerdocio, vida religiosa, o también a una carrera o actividad profesional que ya ejerzo. La pregunta clave. es: ¿Distribuyo bien mi tiempo y mis esfuerzos?

Para reformarme me servirán los pasos siguientes:

Debo recordar ante todo el principio fundamental, a saber: que mi existencia, estado de vida, trabajo, descanso, todo; ha de ser para servicio y alabanza de Dios.

Prioridades

En seguida conviene hacer una lista de las cosas en que debo emplear mi tiempo, ordenándolas bajo varios títulos:

Como ser humano: sueño, comida, recreación, visitas a familia y amigos.

Como cristiano: oración, lectura y formación, apostolado.
Como miembro de una familia: responsabilidades, convivencia.

Como trabajador: obligaciones de trabajo, formación, convivencia.

Como responsable, según mis posibilidades, del bien común, local y nacional.

Cada persona desarrolla una serie de actividades y goza (o padece) de obligaciones diversas. Es importante detallar en este cuadro, todas las actividades en que debería yo emplear mi tiempo, según lo siento en el Señor, y precisar cuánto tiempo debería dedicar a ellas en la semana, en el mes, o en algún tiempo del año. Probablemente no cabe todo en el tiempo de que dispongo.

Planificación

Después debo examinar mi lista para subrayar lo que merece primera prioridad, para reducir el tiempo dedicado a cosas menos importantes.

Quizás haya que suprimir algunas de las cosas que hago ahora, o recortarlas, porque hay otras cosas más importantes. En lo posible haré un plan de mi semana, mes, año, en que todo lo que es primera prioridad ocupe un espacio adecuado.

Ofrecimiento

Una vez hecho mi plan de reforma, la preguntaré al Señor en la oración. 
Con mucha confianza le diré, que no quiero ni busco cosa alguna, sino en todo y por todo, la mayor alabanza y gloria de El mi Dios y Señor.
Le pediré que me ilumine, pensando que tanto más aprovecharé en todo lo espiritual; cuanto más saliere de mi propio amor, querer e interés, para estar disponible a la voluntad de El.

Terminaré dando gracias porque cuento con la ayuda del Señor, y con un Padre nuestro.

A modo de conclusiones o de aplicaciones en la vida diaria se presentan cinco esquemas relacionados con el discernimiento en la vida práctica. 
Estos son:

EN LA ORIENTACIÓN PRINCIPAL O ESTADO DE VIDA

Al elegir mi estado de vida, solamente hay una cosa realmente importante:
buscar y hallar lo que Dios quiere que yo haga en esta decisión. Yo sé que su llamado es fiel; me ha creado para encontrar mi felicidad y mi salvación en su servicio.

Todas mis decisiones tienen que estar de acuerdo con esta Voluntad del Señor.
Es fácil que yo me olvide de esta finalidad de mi vida, como se olvidan muchas personas en circunstancias semejantes.

 Hay muchos, por ejemplo, que eligen el matrimonio, que es un medio, y solamente después procuran el servicio de Dios dentro del matrimonio; aunque este servicio debería haber sido lo primero,
porque es el fin del hombre.

Igualmente hay gente que elige una carrera por el dinero, o por el éxito apetecido; sólo después piensan en el servicio de Dios. Todas estas personas ponen a Dios y su servicio en segundo lugar; y quieren que Dios los bendiga después que ellos han buscado su propio gusto.

En otras palabras, invierten el orden de las cosas: buscan que Dios (que es el fin) intervenga como medio para ayudarlos en lo que han elegido.

Conviene, pues recordar que todo mi objetivo en la vida debería ser buscar primero el servicio de Dios, en el estado de vida u orientación básica que El quiera para mí.

Con este objetivo en vista puedo deliberar y buscar la luz del Señor para saber si El quiere que yo me case o no, si elijo una carrera u otra, si mi vida de apostolado será como laico o religioso o sacerdote. Todos estos son medios que he de elegir según la Voluntad de Dios.

Mi propósito debe ser: elegiré la orientación de mi vida como un medio para servir a Dios, y solamente por inspiración del Señor que me guía en su servicio y mi salvación.

EN LA DEDICACIÓN DE MIS ESFUERZOS

Muchas veces, en un retiro, me encuentro no con la elección de un estado de vida – porque ya lo tengo elegido – sino con la reforma o mejoramiento de la vida que ya llevo. Esto se puede aplicar a un estado como matrimonio, sacerdocio, vida religiosa, o también a una carrera o actividad profesional que ya ejerzo. La pregunta clave es: ¿Distribuyo bien mi tiempo y mis esfuerzos? Para reformarme me servirán los pasos siguientes:

Principio fundamental

Debo recordar ante todo el principio fundamental, a saber: que mi existencia, estado de vida, trabajo, descanso, todo; ha de ser para servicio y alabanza de Dios.

Prioridades

En seguida conviene hacer una lista de las cosas en que debo emplear mi tiempo, ordenándolas bajo varios títulos:

Como ser humano: sueño, comida, recreación, visitas a familia y amigos
Como cristiano: oración, lectura y formación, apostolado.
Como miembro de una familia (o comunidad religiosa): responsabilidades, convivencia.
Como trabajador: obligaciones de trabajo, formación, convivencia.
Como responsable, según mis posibilidades, del bien común, local y nacional.

Cada persona desarrolla una serie de actividades y goza (o padece) de obligaciones diversas. Es importante detallar en este cuadro, todas las actividades en que debería yo emplear mi tiempo, según lo siento en el Señor, y precisar cuánto tiempo debería dedicar a ellas en la semana, en el mes, o en algún tiempo del año. Probablemente no cabe todo en el tiempo de que dispongo.

Planificación

Después debo examinar mi lista para subrayar lo que merece primera prioridad, para reducir el tiempo dedicado a cosas menos importantes.

Quizás haya que suprimir algunas de las cosas que hago ahora, o recortarlas, porque hay otras cosas más importantes. En lo posible haré un plan de mi semana, mes, año, en que todo lo que es primera prioridad ocupe un espacio adecuado.

Ofrecimiento

Una vez hecho mi plan de reforma, la preguntaré al Señor en la oración. Con mucha confianza le diré que no quiero ni busco cosa alguna, sino en todo y por todo, la mayor alabanza y gloria de El mi Dios y Señor. Le pediré que me ilumine, pensando que tanto más aprovecharé en todo lo espiritual; cuanto más saliere de mi propio amor, querer e interés, para estar disponible a la voluntad de El.

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