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miércoles, 13 de marzo de 2013

SEÑOR, NECESITAMOS SACERDOTES SANTOS...


...Así pues el sacerdote debe convertirse en verdadero templo puro que resguarda los manjares de Dios... 
...demostrándolo con el ejercicio de su vida imitada a la de Cristo Buen Pastor que, “No vino a ser servido sino a Servir” 

Sellando con su sangre en el madero su amor profundo por su Padre,
 y sus hermanos los hombres.
  
Ciertamente el pueblo de Dios, a través de la historia, ha tenido a bien considerar la súplica insistente por la petición de pastores según el corazón de Jesucristo.

Lo cual Dios, como buen Padre, ha querido responder con profunda benevolencia, alimentando la fe de la Iglesia con un buen número de Santos, hombres y mujeres entregados totalmente al servicio de Dios. 

Ejemplo de ellos son los Sacerdotes.

La anterior es una petición que en este siglo XXI, cada vez se eleva con más fuerza ante la falta de hombres entregados a un servicio extraordinario, de los cuales Dios quiere disponer para ser verdaderos maestros en la purificación de las vidas humanas. 

Es cierto que Dios sigue llamando pero el hombre por su libre voluntad, que por Dios mismo le fue dada, decide no responder con generosidad a este llamado, se tiene miedo al compromiso que éste exige y, en consecuencia, no se da cuenta del grandioso proyecto que Dios le tiene preparado para ser completamente feliz toda su vida.

En definitiva, todos estamos llamados a ser santos pero en mayor responsabilidad aquél que se le ha conferido el sacramento del orden. 

Porque en su fragilidad pecadora, ha querido Dios resguardar los tesoros de su multiforme gracia, que son los Sacramentos, de los cuales el pueblo de Dios se sirve para acercarse un poco más hacia el escalón último de la Santidad. 

Así pues el sacerdote debe convertirse en verdadero templo puro que resguarda los manjares de Dios, demostrándolo con el ejercicio de su vida imitada a la de Cristo Buen Pastor que, 

“No vino a ser servido sino a Servir” 

Sellando con su sangre en el madero su amor profundo por su Padre, y sus hermanos los hombres.

La responsabilidad del consagrado en esta cuestión de Santidad se da en una dualidad, que es la de tomar el camino particular que se nos otorga por el bautismo, pero también, ser maestro capaz de instruir a otros hacia el modelo de perfección que es Jesucristo. 

En el Sacramento del orden se configuran los presbíteros con Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, como ministros de la Cabeza, para construir y edificar todo su cuerpo, que es la Iglesia. 

Cierto es que ya en la consagración del bautismo, recibimos el signo y don de tan gran vocación y gracia, a fin de que, aun con la flaqueza humana, los puedan y deban aspirar a la perfección, según la palabra del señor: 

“vosotros, pues, sed perfectos, como es perfecto vuestro padre celestial”
(Mt 5, 48). 

De esta manera observamos que el sacerdote está obligado en todos los aspectos a representar a Cristo aquí en la Tierra, con un rostro lleno de amor y de misericordia hacia los fieles. 

Y que por este mismo hecho de personificar al mismo Jesucristo, es cubierto de una gracia particular para que pueda alcanzar mejor, por el servicio de los fieles que se le han confiado y de todo el pueblo de Dios, la perfección de Aquel a quien representa, y cure la flaqueza humana de la carne, y lod conduzca la santidad de aquel que fue hecho para nosotros pontífice “santo, inocente, incontaminado” (Heb 7- 26).

“Necesitamos señor sacerdotes santos”, es la expresión de un pueblo que tiene ese espíritu de sequedad, de hombres que sean como espejos que dejen trasparentar un poquito de la santidad del mismo Dios. 

Hombres fuera de lo común que demuestren ese deseo ardiente de hacer la voluntad del Padre y no la propia, serenos, sencillos. 

Hombres cuya existencia sólo se comprenda en el servicio a los demás y a dar culto a Dios. 

Hombres que encuentren el sentido trascendente y con ello se esfuercen por realizarse en las virtudes humanas, hombres que no se callen ante los abusos de diversos líderes sociales, hombres llenos del espíritu de Dios.

Hombres que sean el signo de esperanza ante un ambiente de pecado y de tristeza, etc., en fin miles de peticiones que surgen en el cristiano a raíz de la problemática vivida en la sociedad.

En este sentido profundo el pueblo orante debe estar bien consciente de la realidad que viven los sacerdotes, de que no es tan fácil el camino que han decidido seguir, puesto que, si fuera sencillo, muchos se animarían a realizarse como uno de ellos. 

Al contrario, requiere de un gran esfuerzo por optar a no pertenecer a este mundo sino al eterno que el mismo Cristo nos promete, y en este sentido el sacerdote está inserto al mundo, en el cual debe vencer poco a poco los goces vanos que éste le presenta. 

Son muchas las tentaciones y, sobre todo, son más recurrentes en ellos 
que se esfuerzan por la santidad. 
  
Por esto debemos entender que no han sido llamados porque son perfectos.

Sino que se esfuerzan por serlo, y que en este camino de constante purificación, puede haber tropiezos, que deben ser entendidos por la sociedad con un signo de completa madurez, por el simple hecho de que tienen naturalidad propensa al pecado.

Por lo tanto, nuestro compromiso como pueblo de Dios es grande, puesto que tenemos el profundo deber de orar por la santificación de los futuros sacerdotes y de los que ya están ejerciendo su ministerio, para que el que los ha llamado, les ayude a vencer las tentaciones del pecado y los mantenga fieles en sus mandatos. 

Convenzámonos de que necesitan de nuestra ayuda en todos los aspectos, pero sobre todo en la súplica constante a Nuestro Señor, que oye las plegarias de su pueblo y que no le desampara por ser un Padre infinitamente bueno.

 Y así santificándose los sacerdotes, pueda también el pueblo de Dios santificarse y llegar a expresar esa frase de San Agustín: 

“Nos hiciste señor para ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti”
    
"Oren al dueño de la mies, para que envíe más operarios…", nos dice Jesús.

Jesús pasa, en algún momento de nuestra vida; nos mira con amor a los ojos y nos llama, a una vocación específica: 

algunos a la vida sacerdotal; a otros, al matrimonio, a la vida consagrada o laical… Llama y a unos "los elige", esperando nuestra respuesta libre, generosa y fiel.

Para que, desde "nuestra entrega en el amor generoso", los demás puedan descubrir" su presencia salvadora"…

Dejemos que dios mire nuestra familia. no tengamos miedo…El Señor, tal vez quiere elegir a uno de nuestros hijos, familiares o amigos para "el sacerdocio o la vida consagrada". como dice el Papa Benedicto. "El no quita nada, y lo da todo. quien se da a Él, recibe el ciento por uno…"

Oremos, para que el buen dios nos regale "muchas y santas vocaciones sacerdotales o a la vida consagrada".

Aquí, les dejo esta hermosa Plegaria … 
que todos podemos rezar en "familia"…

  
ORACIÓN PARA PEDIR "SANTOS SACERDOTES"

"SEÑOR ,
Necesitamos Sacerdotes,
pero sacerdotes calcados en Ti.

No queremos sacerdotes ocasionales,
sino Sacerdotes a toda hora y auténticos.
Que nos transmiten a Ti sin términos medios,
sin restricciones, sin miedos.

QUEREMOS sacerdotes que consagran Hostias,
pero sobre todo almas transformadas en Ti.

Sacerdotes que hablen con la vida,
más que títulos académicos.
sacerdotes que gasten su sacerdocio,
en vez de estudiar cómo salvaguardar "su dignidad".

SEÑOR;
el hombre de hoy no ha cambiado mucho
del hombre de tu tiempo:
todavía tiene hambre, todavía tiene sed:
hambre y sed de Ti, y que Tú sólo puedes apagar.

DANOS, entonces, sacerdotes colmados de ti:
sacerdotes que nos den a Ti, esto es lo único que necesitamos.

A NOSOTROS, SEÑOR, nos sirven
sacerdotes de corazón abierto,
de manos agujereadas, de mirada limpia.

BUSCAMOS sacerdotes que sepan rezar,
más que organizar.

Sacerdotes que sepan hablar contigo,
porque cuando un sacerdote reza,
el pueblo está seguro.

HOY, SEÑOR, están de moda las encuestas;
se hacen sondeos acerca de cómo debe ser,
acerca del sacerdote que queremos,
acerca del tipo de Iglesia que queremos.

PERDÓNAME, SEÑOR,
jamás he respondido a estos requerimientos,
pero a Ti, Señor, te lo puedo decir:
el sacerdote lo quiero amasado en oración.

DANOS, SEÑOR, sacerdotes de rodillas callosas,
que sepan esperar, expiar, implorar…

AH, SEÑOR, me olvidaba:
Háznos dignos de tener sacerdotes así. 
Amén ".

¡ Oremos en familia, ofreciendo un Padre nuestro al Señor ¡…

María Reina y Madre de los sacerdotes;
ruega por nuestros sacerdotes, házlos fieles y entregados.

Así sea.

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lunes, 11 de marzo de 2013

Dios No creo el mal, el mal se creo Solo...


...con Soberbia...... ósea, el cumplimiento de la propia voluntad del hombre y el desamor que es lo contrario a Amor, o egoísmo.

Por que se da esa fuerza en nosotros y como superarla?

Las tentaciones de Jesús en el desierto, 40 días, 40 noches, ayuno, oración, la muerte de cruz para redimir al género humano y dejarle claro al hombre el Camino, para  que siguiendo su ejemplo y que  solo combatiendo con el Amor, la compresión y la razón y no con la fuerza y  las armas el mal se desfigura, se vence y se transforma en bien.

Que desde la cruz de nuestras vidas como la de nuestro Señor Jesucristo, se puede perdonar a los que nos ofenden y con prenderlos como Jesús exclamo:

 Padre perdónalos por que no saben lo que hacen.

Que deseando como el buen ladrón como leemos   en la segunda palabra de nuestro Señor, en la cruz un cambio de vida de arrepentimiento y reconociendo al buen Jesús y sus mandatos y por consiguiente al padre celestial y creyendo en la recompensa de la vida eterna tendremos vida.

Si Dios, Jesús, el paráclito, venció el mal, por que nosotros con su promesa y ayuda la gracia  no lo podemos Vencer?

La última palabra de nuestro Señor, en la cruz fue:


 Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu.

Así debemos también nosotros encomendar nuestra vida futura, nuestra alma, Nuestra Iglesia.

La iglesia de Dios la que el fundo por la sucesión de Pedro, triunfara por encima de cábalas, videntes y criterios del hombre pasado y presente, por que en los planes divinos todo esta previsto hasta el error y del error el hombre saca su conclusión y Dios su misericordia y su enseñanza para con los hombres y su perfección para con su espíritu.

Rectificando nuestro pensamiento, elevando nuestro espíritu al creador clamando ayuda, bondad y misericordia, obrara la mano salvadora de todos los tiempos y el mal será sometido por la ley primera del Amor y lograra Dios a través de su creación y el hombre someter el cuerpo,  el pensamiento al espíritu humilde, que reconoce su incapacidad, su  maldad e intranquilidad.

El hombre al  buscar la Felicidad  por todos los medios ilícitos materiales y humanos y no fundamentados en la ley primera de la creación que es  el Amor  no encuentra la felicidad  ni la encontrara nunca.

Solo la hallara cuando desde su interior con sinceridad absoluta clame al padre celestial que lo ayude, cuando el hombre de tiempos presentes y futuros reconozca su maldad, su error, y la grandeza del creador y sus leyes  y clame con humildad absoluta pidiendo piedad y  Justicia para el y la humanidad.

Dios, el hombre, nuestro espíritu, reclaman Justicia desde nuestro interior, solo la palabra revelada inspirada por el Santo Espíritu, y revelada por Dios a través de los tiempos a diferentes personas  de diferentes culturas, razas, edades e  inspiradas y basadas solo en el Amor, darán la Paz verdadera y la Felicidad tan anhelada.

El Amor total, dará la justicia y la equidad, esa igualdad quitara el sufrimiento de los pueblos los hombres, y
 Reinara  la Paz absoluta en la creación entera.
/Finalidad de la Creación. 
Proyecto Divino del Creador)


Oración para obtener Felicidad y Paz.

Oh mi Señor, necesitamos mas que antes y ahora que todos los pueblos, las naciones y los hombres te reconozcamos en Pensamientos Obras y Amor.

Oh mi Señor, que tu Voluntad se cumpla y vuestro deseo permanezca no el tiempo de los hombres si no en el tiempo establecido por tu autoridad como Creador.
Oh mi Señor, que la iluminación de las conciencias llegue a cada ser que habita la tierra, que la palabra revelada y practicada sea como el sendero y el camino que nos conduce a la Tierra Prometida.

Oh mi Señor, nuestro anhelo como hoy y siempre debe ser poderte ver cara a cara, como Padre Amoroso,  que nos acojas en la morada Eterna y podamos todos juntos  gozar de la plenitud de tus dones.

Oh mi Señor, no tengas en cuenta nuestras culpas si no el Amor que rige tu esencia  y la Misericordia Absoluta que Emanas,  conforme a ello,  danos pronto  la verdadera  Felicidad y Paz a nuestras almas ya sea en esta vida presente o en la  Eterna, como bien nos lo prometiste.
Amen.


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sábado, 9 de marzo de 2013

Verdades y Razones Por la que Somos Católicos..

...La Iglesia de Jesús, la que el fundo por la sucesión de Pedro.
Triunfara por encima de cábalas, videntes y criterios del hombre
pasado y presente


Por que en los planes divinos todo esta previsto hasta el error y del error el hombre saca su conclusión y Dios su misericordia y su enseñanza para
 con los hombres y su perfección para con su Espíritu.

Verdades y Razones Por la que Somos Católicos..


La Mejor: Estoy convencido de que la Iglesia Católica se adhiere mucho más íntimamente a toda la información bíblica, ofrece el único panorama coherente de la historia del Cristianismo (como la Tradición Cristiana y Apostólica) y que posee la más profunda y sublime moralidad, espiritualidad, ética social y filosofía cristiana. 

Razón alternativa: Soy católico porque sinceramente creo que, por virtud de tanta evidencia acumulativa, el Catolicismo es verdadero, y que la Iglesia Católica es la Iglesia visible que Jesús divinamente estableció, en la cuál ni los poderes del infierno podrán prevalecer (Mt 16:18), por tanto, posee una autoridad a la cual, como obligación cristiana, debo someterme. 

Segunda alternativa: Abandoné el Protestantismo porque estaba seriamente defectuoso en su interpretación de la Biblia (como “sola fe” y muchas otras doctrinas “católicas” –ver evidencias más abajo), in consistentemente selectivo en sus varias ideas de Tradiciones católicas (como el Canon de la Biblia); era inadecuado en su eclesiología, le faltaba un panorama sensible de historia cristiana.

(como “Sola Escritura”), su relatividad moral (como en la contracepción, divorcio), y antibíblicamente cismático, anarquista y relativista. No creo que el Protestantismo sea tan malo sino que estos son algunos de los defectos principales que eventualmente vi como algo fatal a la “teoría” del Protestantismo, comparándolo con el Catolicismo. 

Todo católico debe considerar como cristianos a todos los Protestantes bautizados, nicenos y calcedonios. 

 El Catolicismo no está formalmente dividido ni es sectario (Jn 17:20-23; Rom 16:17; 1 Cor 1:10-13). 

 La unidad Católica hace que el Cristianismo y Jesús sean creíbles para el mundo (Jn 17:23). 

 A causa de su visión completamente cristiana y sobrenatural, el Catolicismo mitiga la secularización y el humanismo. 

El Catolicismo evita el individualismo antibíblico que debilita a la comunidad cristiana (ver 1 Cor 12:25-26). 

El Catolicismo evita el relativismo teológico por medio de la certitud dogmática y la centralidad del papado. 

 El Catolicismo evita la anarquía eclesiástica –uno simplemente no puede brincarse de una denominación a otra cuando se lleva a cabo alguna medida disciplinaria o censura. 

El Catolicismo formalmente (aunque, tristemente, no siempre en la práctica) previene el relativismo teológico que conduce a las incertidumbres de los laicos dentro del sistema Protestante 

El Catolicismo rechaza “La Iglesia de Estado”, lo que ha conducido a que los gobiernos dominen el Cristianismo en lugar de que sea al revés. 

Las Iglesias de Estado Protestantes influyeron grandemente el inicio del nacionalismo lo que vino a mitigar la igualdad universal y el universalismo cristiano (como el Catolicismo) 

El Cristianismo católico unido (antes del siglo 16) no había sido invadido por las trágicas guerras religiosas las que a su vez condujeron a la “Iluminación” en donde el hombre rechazaba la hipocresía de las guerras que se daban dentro del Cristianismo y decidieron en ser indiferentes a la religión en vez de que la permitieran guiar sus vidas. 

El Catolicismo mantiene los elementos del misterio (religioso), lo sobrenatural y sagrado que hay en el Cristianismo; por tanto, se opone a sí mismo al secularismo donde el campo de lo religioso en la vida de todos es grandemente limitado. 

El individualismo Protestante condujo a que el Cristianismo fuera algo privado. A causa de ello el Cristianismo es respetado muy poco tanto en la vida social como política dejando el “campo público” vacío de la influencia cristiana. 

La falsa dicotomía secular “iglesia contra el mundo” ha conducido a ortodoxos cristianos, en todas partes, a alejarse del campo político, dejando un vacío que se llena de gente pagana, cínica, sin escrúpulos y sedientas de poder. El Catolicismo ofrece un enmarque para dirigirse con responsabilidad cívica al estado. 

El Protestantismo se inclina demasiado a tradiciones de hombres (cada denominación proviene de la visión de un fundador. Tan pronto como dos o más de éstos se contradicen entre sí, el error se hace necesariamente presente). 

Las iglesias Protestantes, especialmente evangélicas, son frecuentemente culpables de colocar muy alto a sus pastores. 

En efecto, cada pastor se convierte en un “papa” en hasta ciertos grados (algunos son “súper papas”). 

A causa de esto, las congregaciones evangélicas experimentan muy frecuentemente una crisis o separación cuando el pastor se aleja de allí lo que prueba que la filosofía de ellos está centrada en el hombre en lugar de estar centrada en Dios. 

Dado a una falta de verdadera autoridad y de una estructura dogmática, el Protestantismo está trágicamente vulnerable al espíritu de los tiempos y a lo que está de moda en cuestiones morales. 

El Catolicismo retiene la sucesión apostólica, que es necesaria para conocer cual es la verdadera Tradición apostólica cristiana. La sucesión apostólica era el criterio para conocer la verdad cristiana que fue usada por los primeros cristianos. 

Muchos Protestantes tienen una visión muy limitada de la historia cristiana en general, especialmente de los años 313 (la conversión de Constantino) a 1517 (el arribo de Martín Lutero). 

Esta ignorancia y hostilidad hacia la Tradición Católica conduce al relativismo teológico, al anticatolicismo y a un constante e innecesario proceso de “reinventar la historia.” 

Desde su nacimiento, el Protestantismo era anticatólico y aún lo es hoy día (especialmente el evangelicalismo). 

Obviamente esto no está bien y tampoco es bíblico si el Catolicismo en efecto es cristiano (porque si no lo es –lógicamente- tampoco lo es el Protestantismo que heredó del Catolicismo el volumen de su teología). La Iglesia Católica, por otro lado, no es antiprotestante. 

La Iglesia Católica acepta la autoridad de los grandes Concilios Ecuménicos (ver, por ejemplo, Hechos 15) que definieron y desarrollaron la doctrina cristiana (mucho de lo que el Protestantismo también acepta). 

La mayoría de los Protestantes no tienen obispos, un oficio cristiano que es bíblico (1 Tim 3:1-2) y que ha existido desde el principio de la historia y Tradición cristiana. 


El Protestantismo no tiene forma alguna de resolver asuntos doctrinales en carácter definitivo. Lo mejor pueden hacer es que el Protestante individual sólo puede hacer cuentas de cuántos eruditos Protestantes, comentadores, etc., toman ésta o aquélla postura con relación a la doctrina X, Y o Z. Entre ellos no existe ninguna tradición Protestante unificada

El Protestantismo apareció en 1517, en la historia del Cristianismo es algo tardío, por tanto, no puede ser ninguna “restauración del Cristianismo “puro” y “primitivo” ya que esto es excluido por el hecho de que es absurdamente tardío en su aparición.

El Cristianismo debe tener una continuidad histórica o, de otra forma, no es Cristianismo. El Protestantismo, hablando histórica y doctrinalmente, es un “parásito” del Catolicismo. 

La idea Protestante de “la iglesia invisible” es también una novedad en la historia del Cristianismo y ajena a la Biblia (Mt 5:14; 16:18), por tanto, esta idea es falsa. 

Cuando los teólogos Protestantes se refieren al Cristianismo primitivo (como cuando refutan a las “sectas”), ellos dicen “la Iglesia enseñó que...” (ya que en ese entonces estaba unificada), pero cuando se refieren al tiempo presente, ellos instintivamente e inconsistentemente evitan tal terminología puesto que la autoridad universal para enseñar la doctrina reside sólo en la Iglesia Católica. 

La norma Protestante de interpretación privada ha creado un medio social en donde, por lo regular, “sectas” centradas en el ser humano como los Testigos de Jehová, Mormones y Ciencia Cristiana han aparecido.

La mismísima idea de que uno puede “empezar” una iglesia es desde su centro una idea Protestante. 

La carencia una autoridad definitiva de enseñanza cristiana (como el Magisterio de la Iglesia Católica) en el Protestantismo hace que muchos Protestantes individuales piensen que tienen una “línea de comunicación abierta” con Dios sin importarles toda la Tradición e historia cristiana de la exégesis bíblica (una mentalidad de “la Biblia, el Espíritu Santo y yo”). 

Tal tipo de gente es, teológicamente, mal educada, incapaz de aprender, les falta humildad y no tienen motivo alguno para hacer presuntas declaraciones “infalibles” sobre la naturaleza del Cristianismo. 

Las “técnicas” de evangelización” del evangelicalismo son frecuentemente maniobras y manipulaciones; verdaderamente no son estas “técnicas” derivadas de la Biblia. Algunas, hasta cierto grado, parecen lavados de cerebro. 

El evangelio predicado por muchos evangélicos y ministros Protestantes es uno que está mutilado y abreviado; es individualista placentero al oído. Es, en efecto, una simple “aseguran Saa contra el fuego” más bien que el Evangelio bíblico proclamado por los Apóstoles.

El evangelicalismo frecuentemente separa el profundo y transformador arrepentimiento y discipulado radical de su mensaje del Evangelio. 

La ausencia en el Protestantismo de la idea del sometimiento a la autoridad espiritual se ha estado infiltrando al campo cívico, donde las ideas de “libertad”, “derechos” y “opciones” personales ahora predominan hasta cierto grado que se ha desatendido la obligación cívica, vida comunitaria y disciplina con una trágica negligencia para el daño de una sociedad saludable. 

El Catolicismo mantiene el sentido de lo sagrado, lo sublime, lo santo y hermoso en la espiritualidad. Se han preservado las ideas de altar y “espacios sagrados”.

Muchas iglesias Protestantes no son mas que edificios estructurados como “salas de reuniones”, “gimnasios” o “graneros”. 

La mayoría de los hogares Protestantes están más estéticamente formados que sus propias iglesias. De la misma manera, los Protestantes son frecuentemente “adictos a la mediocridad” en su valoración al arte, música, arquitectura, drama, imaginación, etc. 

El Protestantismo ha descuidado grandemente el lugar de la liturgia en el culto de adoración (con claras excepciones en el Anglicanismo y Luteranismo). Esta es la forma que los cristianos han adorado a través de los siglos y, por tanto, no puede ser fácilmente ignorado. 

El Protestantismo tiende en oponer materia y espíritu, favoreciendo a éste último: sobre esto, es de alguna forma gnóstico o docético. 

El Catolicismo mantiene el principio de la Encarnación, donde 
Jesús toma carne y eleva a la carne y materia a nuevos horizontes espirituales. 

El Protestantismo limita grandemente, o no cree, en el sacramentalismo, que es, simplemente, la extensión del principio de la Encarnación y la creencia de que la materia puede transmitir la gracia. Algunas sectas (como los Bautistas y muchos Pentecostales) rechazan todos los sacramentos. 

La excesiva desconfianza de los Protestantes respecto a la carne (“carnalidad”) frecuentemente conduce a (en el evangelicalismo o fundamentalismos) a un absurdo legalismo (prohibición de bailes, bebidas, naipes, música "rock", etc.) 

Muchos Protestantes tienden en separar la vida en categorías; “espirituales” y “carnales”, como si Dios no fuera Señor de todo en lo que hay vida. A ellos se les olvida que todos los esfuerzos que no son pecadores son, a final de cuentas, espirituales. 

El Protestantismo ha removido a la Eucaristía del centro y enfoque de los servicios de adoración cristiano. Algunos Protestantes observan la Eucaristía cada mes o cada tres meses. Esto va en contra de la Tradición de la Iglesia Primitiva. 

La mayoría de los Protestantes consideran a la Eucaristía como un símbolo. Esto es contrario a la Tradición Cristiana universal hasta el año 1517, y la Biblia (Mt 26:26-8; Jn 6:47-63; 1 Cor 10:14-22; 11:23-30), que han enseñado la Presencia Real (este es otro ejemplo de la antipatía a la materia). 

Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo tácitamente ha dejado de considerar al matrimonio como sacramento (Mt 19:4-5; 1 Cor 7:14,39; Ef 5:25-33). 

Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo ha abolido el sacerdocio (Mt 18:18) y el sacramento de la ordenación (Hchs 6:6; 14:22; 1 Tim 4:14; 2 Tim 1:6). 

El Catolicismo mantiene la enseñanza Paulina de la eficacia espiritual de un clero célibe (ver Mt 19:12, 1 Cor 7:8,27,32-3). 

Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo ha rechazado el sacramento de la confirmación (Hchs 8:18, Heb 6:2-4).

Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, muchos Protestantes han negado el bautismo de infantes y de niños (Hchs 2:38-9; 16:15,33; 18:8; compare con 11:14; 1 Cor 1:16; Col 2:11-12). El Protestantismo se encuentra dividido en cinco campos sobre la cuestión del Bautismo. 

Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, la gran mayoría de Protestantes niegan la regeneración bautismal (ver Mc 16:16; Jn 3:5; Hchs 2:38; 22:16; Rom 6:3-4; 1 Cor 6:11; Tito 3:5). 

Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, los Protestantes han rechazado el sacramento de la unción de los enfermos (Extremaunción o “últimos sacramentos”) (ver Mc 6:13; 1 Cor 12:9,30; Stgo 5:14-15). 

Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo niega la indisolubilidad del matrimonio sacramental y permite el divorcio (Gen 2:24; Mal 2:14-16; Mt 5:32; 19:6,9; Mc 10:11-12; Lc 16:18; Rom 7:2-3; 1 Cor 7:10-14,39). 

Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo no cree que la propagación es el propósito y beneficio principal del matrimonio (no forma parte en los votos Protestantes como lo hace en los votos del matrimonio católico) (Gen 1:28; 28:3, Salmo 107:38; 127:3-5). 

El Protestantismo aprueba la anticoncepción en desafío de la Tradición Cristiana universal (Católica, Ortodoxa y Protestante) hasta 1930 – cuando los Anglicanos empezaron a permitirla- y al hacer esto, también desafían a la Biblia (Gen 38:8-10; 41:52; Ex 23:25-6; Lev 26:9; Dt 7:14; Ruth 4:13; Lc 1:24-5). Hoy día, solamente el Catolicismo mantiene la antigua Tradición contra la mentalidad “anticonceptiva”. 

Contrario a la Tradición Cristiana universal, hasta recientemente, (en algún tiempo del año 1930), y contrario a la Biblia, el Protestantismo, principalmente los liberales, ha aceptado el aborto como una opción moral. (Ver Ex 20:13; Job 31:15; Salmo 139:13-16; Is 44:2; 49:5; Jer 1:5; 2:34; Lc 1:15,41; Rom 13:9-10). 

El Protestantismo (especialmente las denominaciones liberales) permiten clero femenino (en el anglicanismo permiten mujeres obispos) lo que es contrario a la Tradición Cristiana (incluyendo teología tradicional Protestante) y contrario a la Biblia (Mt 10:1-4; 1 Tim 2:11-15; 3:1-12; Tito 1:6). 

Entre más y más, el Protestantismo está formalmente y oficialmente comprometiéndose con el feminismo radical que niega los lugares del hombre y la mujer que la Biblia les da (Gen 2:18-23; 1 Cor 11:3-10) y que ha sido mantenida por la Tradición Cristiana (con diferentes papeles pero la misma dignidad) 

Contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia, el Protestantismo también está negando, con una frecuencia que aumenta cada ves más, el señorío del esposo en el matrimonio que esto está basado en la Trinidad (ver 1 Cor 11:3; Ef 5:22-33; Col 3:18-19; 1 Pedro 3:1-2). Esto también está basado en una relación de igualdad (1 Cor 11:11-12; Gal 3:28; Ef 5:21). 

El Protestantismo liberal (principalmente entre los Anglicanos) ha ordenado como pastores a homosexuales activos y ha bendecido sus “matrimonios”; ha enseñado que la homosexualidad es meramente un estilo de vida “alternativo” e involuntario. Esto es contrario a la Tradición Cristiana universal tal y como lo enseña la Biblia (Gen 19:4-25; Rom 1:18-27; 1 Cor 6:9). El Catolicismo mantiene una firme moralidad tradicional. 

El Protestantismo liberal y el evangelicalismo, entre más y más, han aceptado métodos “del alto criticismo” en la interpretación de la Biblia que ha conducido a la tradicional reverencia Cristiana de la Escritura y la rebaja al grado de un documento humano y falible en daño a su esencia divina e infalible. 

Muchos Protestantes liberales han desechado muchas doctrinas fundamentales del Cristianismo como la Encarnación, la Resurrección corporal de Cristo, la Trinidad, Pecado Original, infierno, la existencia del diablo, milagros, etc. 

Anteriormente los fundadores del Protestantismo negaron (y hoy los Calvinistas niegan) la realidad del libre albedrío humano (el libro favorito de Lutero era su propio libro titulado Bondage of the Will – Esclavitud de la voluntad). Esto es contrario a la constante enseñanza de la Biblia, Tradición Cristiana y al sentido común. 

El Protestantismo clásico tiene una visión deficiente respecto a la caída del hombre (Pecado Original) creyendo que el resultado fue una “total corrupción”. De acuerdo con Lutero, Zwinglio y Calvino, el ser humano sólo podía hacer el mal y que no tenía libertad de voluntad para hacer el bien, por tanto, ahora tiene una “naturaleza de pecado”. 

El Catolicismo, por otro lado, cree que, en una forma misteriosa, el ser humano coopera con la gracia de Dios que es lo que siempre precede toda buena acción. En el Catolicismo, la naturaleza del hombre aún mantiene mucho que tiene a bien, aunque está propenso a pecar (“concupiscencia”). 

El Protestantismo clásico, especialmente el Calvinismo, hace a Dios el autor del mal. De acuerdo con esto, Dios supuestamente conduce al hombre a que haga el mal y que viole sus preceptos sin que tenga la libertad para evitarlo. Esto es blasfemo y convierte a Dios en un demonio. 

Con lo anterior (el hombre no tiene libre albedrío), en el protestantismo clásico, y en la enseñanza Calvinista, Dios predestina al hombre a condenarse en el infierno, sin que el hombre nada pueda hacer, sea bueno, o sea malo. 

El Protestantismo clásico, y el Calvinismo, falsamente enseña que Jesús murió sólo por los elegidos (los que van a ir al cielo). 

Dado a su falsa noción del Pecado Original, el Protestantismo clásico (especialmente Lutero), y el Calvinismo, niegan la eficacia y la capacidad de la razón humana para que hasta cierto grado conozca a Dios (ambas partes están de acuerdo que la revelación y la gracia son también necesarias), y que la razón se opone a Dios y a la fe; esto es contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia (Mc 12:28; Lc 10:27; Jn 20:24-9; Hchs 1:3; 17:2,17,22-34; 19:8). 

Hoy día los mejores apologistas Protestantes simplemente recurren a la heredad Católica de Santo Tomás de Aquino, San Agustín y muchos otros grandes pensadores. 

El Protestantismo Pentecostal o carismático pone un gran énfasis en la experiencia religiosa sin balancearla adecuadamente con la razón, la Biblia y la Tradición (incluyendo la autoridad de la Iglesia para pronunciar sobre la validez de “revelaciones privadas”)

Otros Protestantes (muchos Bautistas por ejemplo) niegan que los dones espirituales están hoy día presentes (supuestamente terminaron con los Apóstoles).

El Protestantismo tiene contradictorias ideas de lo que es el gobierno eclesial, o eclesiología (episcopal, presbiterial, congregacional o ninguna autoridad), por tanto es imposible la disciplina, la unidad y el orden. 

Algunas sectas llegan a declarar que tienen “apóstoles” o “profetas” entre ellos, con todos los abusos de la autoridad que resulta de esto. 

El Protestantismo (esp. evangelicalismo) tiene una desmedida fascinación por “el fin del mundo” y esto ha conducido a creaciones de antibíblicas cronologías que predicen a dicho fin (Mt 24:30-44; 25:13; Lc 12:39-40) creando, también, mucha tragedia humana entre aquellos que creen y se adhieren a tales falsa profecías. 

El gran énfasis del evangelicalismo sobre el “inminente” fin del mundo ha creado, con mucha frecuencia, una mentalidad de descuido, que ha resultado dañoso para las sensibilidades sociales, políticas, éticas y económicas de aquí en la tierra. 

El pensamiento Protestante tiene las características de ser "dichotomous," es decir, separa las ideas en campos más o menos exclusivos y mutuamente hostiles, cuando que, de hecho, muchas de las bifurcaciones son más bien complementarias que contradictorias. 

El Protestantismo adopta el “tomas esto o lo otro” mientras que el Catolicismo “toma esto y lo otro”. Siguen varios ejemplos: 

El Protestantismo pone a la Palabra (Biblia, predicación) contra los sacramentos. 

El Protestantismo acepta la devoción interior y está en contra de la Liturgia. 

El Protestantismo opone culto espontáneo a oraciones formuladas. 

El Protestantismo separa la Biblia de la Iglesia. 

El Protestantismo crea una falsa dicotomía de Biblia contra Tradición. 

El Protestantismo pone a la Tradición contra el Espíritu Santo. 

El Protestantismo considera como contradictoria la autoridad eclesial y la libertad de conciencia. 

El Protestantismo (esp. Lutero) coloca al Antiguo Testamento en contra del Nuevo Testamento aunque el mismo Jesús nunca hiciera esto (Mt 5:17-19; Mc 7:8-11; Lc 24:27,44; Jn 5:45-47). 

Sobre estas mismas bases, que no son bíblicas, el Protestantismo opone la ley a la gracia. 

El Protestantismo crea una falsa separación entre el simbolismo y la realidad sacramental (por Ej., Bautismo, Eucaristía). 

El Protestantismo separa lo individual de la comunidad Cristiana. (1 Cor 12:14-27). 

El Protestantismo confunde la veneración de los santos a la adoración de Dios. La teología Católica no permite la adoración a los santos en ninguna forma ya que está solamente dirigida a Dios. Se honra a los santos, pero no se les adora, solo al Dios Creador se le debe de adorar. 

La antihistórica perspectiva de muchos Protestantes conduce a muchas personas a pensar que el Espíritu Santo les está hablando, pero, en efecto, 
El les había estado hablando a las multitudes de cristiano por 1500 años antes de que empezara el Protestantismo. 

Fallas en las ideologías originales Protestantes han conducido, en reacción, a errores aún peores. Por ejemplo, la extrínseca justificación, ingeniada para asegurar la pre dominación de la gracia, llegó a prohibir cualquier señal exterior de su presencia (“fe contra obras”, "sola fide").

El Calvinismo, con su cruel dios, desilusionó al hombre hasta el grado de que se convirtieron en Unitarianos. 

Muchos fundadores de sectas de origen reciente empezaron como calvinistas (Testigos de Jehová, Ciencia Cristiana, etc.). 

El evangelicalismo está inescrituralmente obsesionado (típicamente en la moda Norteamericana) con celebridades (tele evangelistas).

El evangelicalismo está obsesionado con la falsa idea de que grandes números en una congregación (o un rápido crecimiento) es señal de la presencia de Dios en una forma especial; como si fuera Su bendición excepcional. A ellos se les olvida que el Mormonismo también está creciendo a grandes pasos. Dios nos llama a la fidelidad más bien que al “éxito”; a la obediencia y no a estadísticas. 

El evangelicalismo frecuentemente recalca el crecimiento de números más bien que el crecimiento individual de la fe. 

El evangelicalismo, en el presente, está obsesionado con auto-suficiencia, auto-ayuda y, frecuentemente, con un patente egoísmo en lugar de la tradicional predicación sobre el sacrificio, sufrimiento y servicio Cristianos. 

El evangelicalismo tiene una truncada e insuficiente visión del lugar que el sufrimiento tiene en la vida Cristiana. En vez de eso, están floreciendo movimientos como “salud y riqueza” y “pídelo y tómalo” dentro del Protestantismo pentecostal, lo cual tiene un panorama de posesiones que no están en armonía ni con la Biblia ni con la Tradición Cristiana. 

El evangelicalismo ha adoptado una perspectiva mundana que es, en muchas formas, más capitalista que Cristiana. La riqueza y el logro personal se busca más que la santidad, y es considerado como prueba del favor de Dios, como con los Puritanos y el pensamiento secularizado que es puesto encima de las enseñanzas de la Biblia y el Cristianismo. 

El evangelicalismo está cada vez más tolerando posturas izquierdistas extremas que no están de acuerdo con la visión Cristiana, especialmente en sus seminarios y escuelas. 

 El evangelicalismo está cada vez más tolerando heterodoxia y liberalismo teológicos hasta cierto grado que muchos líderes evangélicos se han alarmado y, esto, predice un decline de normas heterodoxias. 

Grupos de “confesión positiva” en el evangelicalismo pentecostal han adoptado una idea de Dios como una “bolsa cósmica” que está a la disposición de los caprichos frívolos y deseos del momento. Esto niega la absoluta soberanía y la libertad de Dios en no escuchar oraciones impropias (Stgo. 4:3; 1 Jn 5:14). 

Las sectas arriba mencionadas con frecuencia enseñan que cualquiera, con suficiente “fe” puede ser sanado, pero esto es contrario a la Tradición Cristiana y a la Biblia (como, por ejemplo, el “aguijón a mi carne “ de San Pablo”[1], que es considerado por muchos comentaristas Protestantes como una enfermedad). 

 El evangelicalismo, por sus propias auto-críticas, está terriblemente infectado por el pragmatismo, la falsa idea filosófica de que “cualquier cosa que funciona, es verdadera o correcta. El Evangelio, especialmente en la televisión, es vendido de la misma manera que son vendidas las hamburguesas de McDonalds; Rápido y en la comodidad de su hogar. 

La tecnología, la mercadotecnia masiva y habilidades de relaciones públicas han reemplazado grandemente el cuidado personal y pastoral para los marginados, los irreligiosos y los que están alejados de la Iglesia. 

En el evangelicalismo el pecado es considerado, con mucha frecuencia, como un fallo psicológico o una carencia de auto-estima, en lugar de que se considere que verdaderamente es: una voluntaria rebelión contra Dios 

 El Protestantismo, en todos los elementos esenciales, simplemente toma “prestado” doctrinas de la Tradición Católica o, lo mismo, las distorsiona. Todas las doctrinas que tanto los Católicos como los Protestantes creen, son claramente de origen católico (Trinidad, Nacimiento Virginal, Resurrección, Segunda Venida, Canon de la Biblia, cielo, infierno, etc.) Aquéllas donde difiere el Protestantismo son usualmente distorsiones de los predecesores Católicos, por ejemplo, el Cuaquerismo es una variación del Pietismo católico. El Calvinismo es una obsesión con la doctrina Católica de la soberanía de Dios pero tomada más allá de lo que el Catolicismo ha enseñado (negación del libre albedrío, corrupción total, doble predestinación, etc.).

Las dicotomías Protestantes, como fe contra las obras, provienen del nominalismo que era, a sí mismo, una forma corrupta del Escolasticismo que nunca fue dogmáticamente aprobado por la Iglesia Católica. Cualquier substancia o verdad que esté presente en cada idea Protestante es siempre derivada del Catolicismo, el cual es el cumplimiento de las más profundas y mejores aspiraciones dentro del Protestantismo. 

Una de las bases fundamentales del Protestantismo es sola Scriptura- sólo la Escritura, que ni es bíblica (ver abajo), ni histórica (pues no existía antes del siglo 16), ni lógica. 

La Biblia no contiene toda la enseñanza de Jesús, o del Cristianismo como muchos Protestantes creen (Mc 4:33; 6:34; Lc 24:15-16,25-27; Jn 16:12; 20:30; 21:25; Hchs 1:2-3). 

Sola Scriptura es un abuso de la Biblia ya que es un uso de la Biblia que es contrario a su propio testimonio ya sea implícito o explícito y, también, es un abuso contra la Tradición. Una lectura objetiva de la Biblia conduce a uno a la Tradición y a la Iglesia Católica en vez de que sea lo opuesto. La Biblia, de hecho, es en sí misma una innegable Tradición Cristiana. 

El NT al principio ni fue escrito ni fue recibido como la Biblia sino que sucedió gradualmente (los primeros Cristianos no pudieron haber creído en sola Scriptura como lo hace el Protestantismo, al menos que se refieran solamente al AT). 

La tradición no es una mala sección en la Biblia. La palabra griega paradosis se refiere a algo que es transmitido de una persona a otra (sea bueno o malo). De la Tradición buena (Cristiana) se habla en 1 Cor 11:2; 2 Tes 2:15, 3:6, y en Col 2:8. En esta última se contrasta con las tradiciones de los hombres. 

 la Tradición Cristiana, de acuerdo a la Biblia, puede ser oral o escrita (2 Tes 2:15; 2 Tim 1:13-14; 2:2). San Pablo no hace distinción cualitativa entre las dos formas. 

Las frases “Palabra de Dios” o “Palabra del Señor” en Hechos y las epístolas casi siempre se refieren a la predicación oral, no a la misma Biblia. Mucho de la Biblia fue originalmente oral (por Ej., toda la enseñanza de Cristo –pues El nada escribió- el sermón de San Pedro en el día de Pentecostés, etc.) 

Contrario a muchas declaraciones Protestantes, Jesús no condenó todas las tradiciones, tampoco San Pablo lo hizo. Es en Mt 15:3,6; Mt 7:8-9,13, donde el Señor condena únicamente la tradición corrupta de los fariseos. 

La palabra griega paradidomi, o “entregar” la Tradición Apostólica ocurre en Lc 1:1-2; Rom 6:17; 1 Cor 11:23; 15:3; 2 Pedro 2:21; Judas 3. Paralambano, o "recibir” la Tradición Cristiana ocurre en 1 Cor 15:1-2; Gal. 1:9,12; 1 Tes 2:13. 

Los conceptos de “Tradición,” “Evangelio,” “Palabra de Dios,” “doctrina,” y “la Fe” son esencialmente sinónimos y todos son predominantemente orales. Por ejemplo en las epístolas a los Tesalonicenses San Pablo usas tres de estos conceptos intercambiablemente (2 Tes 2:15; 3:6; 1 Tes 2:9,13 (Cf. Gal 1:9; Hchs 8:14). Si Tradición es una mala palabra, ¡también lo es “evangelio” y “palabra de Dios”! 

En 1 Tim 3:15, San Pablo coloca a la Iglesia sobre la Biblia como fundamento de la verdad tal y como se hace en el Catolicismo. 

El “texto prueba” principal del Protestantismo para sola Scriptura, 2 Tim 3:16, fracasa ya que dice que la Biblia es útil, pero no suficiente, para aprendizaje o justificación. El Catolicismo está de acuerdo que la Biblia es admirable para estos propósitos, pero no en una forma exclusiva como en el Protestantismo. También, cuando San Pablo aquí habla de la “Escritura”, el NT todavía no existía (no existió por más de 300 años más) así que él sólo se estaba refiriendo al AT. Esto significaría que el NT no era necesario como única regla de fe, ¡si es que sola Scriptura es cierto y si fue supuestamente aludida en este versículo! 

Siendo verdaderos los 11 factores de arriba, el Catolicismo mantiene que toda su Tradición es consistente con la Biblia, aún donde la Biblia es silenciosa o donde meramente es implícita en un tema. Para el Catolicismo cada doctrina no tiene que ser encontrada principalmente en la Biblia, pues esta es la postura Protestante de sola Scriptura. Por otro lado, la mayoría de los teólogos Católicos declaran que todas las doctrinas católicas pueden ser encontradas, de alguna forma, en la Biblia, ya sea en forma de semilla o por derivación. 

Como han señalado eruditos evangélicos, una postura extrema de la doctrina de sola Scriptura puede convertirse en “bibliolatría” ; una adoración de la Biblia en lugar de a Dios quien es su Autor. Esta mentalidad es parecida a la visión Musulmana de la Revelación, donde ningún elemento para nada fue involucrado. 

La Sola Scriptura, correctamente entendida desde una perspectiva Protestante más sofisticada, significa que la Biblia es la autoridad final en el Cristianismo y no el registro de todo lo que Dios ha dicho y hecho como muchos evangélicos creen. 

El Cristianismo es inevitable e intrínsicamente histórico. Todos los eventos de Jesús (Encarnación, Crucifixión, Resurrección, Ascensión, etc.) son históricos igualmente con la predicación de los Apóstoles- la Tradición, entonces, es inevitable contrariamente a las numerosas reclamaciones Protestantes que dicen que sola Scriptura aniquila a la Tradición. 

Esto es cierto para grandes asuntos (eclesiología, trinitariansimo, justificación) y pequeños asuntos (como los fondos eclesiásticos, tipo de música en la Liturgia, la duración de sermones, etc.) Cada negación de una tradición en particular incluye una desviación (ya sea oculta o abierta) hacia la propia tradición alternativa de uno (por ejemplo, si toda autoridad eclesial es despreciada, aún la autonomía o “tradición" individualista tiene que ser defendida, de alguna forma, como una perspectiva Cristiana). 

Sola Scriptura, literalmente, no puede ser verdadera ya que, prácticamente hablando, para la mayoría de los Cristianos a través de la historia, no podían tener una copia de la Biblia pues la imprenta no existió sino hasta el siglo 15.

La predicación y la Tradición oral, junto con otras cosas como prácticas devocionales, días de guardar, arquitectura y arte sagrado, fueron los principales transmisores del Evangelio por 1400 años. En todos estos siglos, sola Scriptura hubiera sido considerada como un absurdo abstracto e imposibilidad. 

El Protestantismo dice que la Iglesia Católica ha “añadido a la Biblia.” La Iglesia Católica responde que ella solamente ha extraído las implicaciones de la Biblia (desarrollo de la doctrina), y que ha seguido el entendimiento de la Iglesia primitiva y dice que el Protestantismo ha “suprimido” largas porciones de la Biblia que sugieren posturas católicas. Cada lado piensa que el otro no es bíblico, pero en diferentes formas. 

La Sola Scriptura es el “talón de Aquiles” del Protestantismo. Mientras existan múltiples interpretaciones, sola Scriptura no soluciona el problema de la autoridad y certidumbre. 

Si la Biblia fuera tan clara y explícita en el grado de que todos los Protestantes estuvieran de acuerdo por su lectura con una disposición de aceptar y seguir sus enseñanzas, esto sería una cosa, puesto que este no es el caso (la multiplicidad de denominaciones lo demuestra), sola Scriptura es solo un sueño.

 Sobre lo que los Protestantes están de acuerdo, es ¡que el Catolicismo es erróneo! De todas las doctrinas Protestantes, la “claridad” de la Biblia es seguramente la más absurda y demostrablemente falsa por el registro histórico. 

Visto lo anterior de otra forma, tener una Biblia no hace que la interpretación de uno sea infalible. La interpretación es tan inevitable como la tradición. La Iglesia Católica, por tanto, es absolutamente necesaria para poder hablar autoritativamente y prevenir confusión, error y división. 

El Catolicismo no considera a la Biblia como obscura, misteriosa e inaccesible sino que está vigilante para protegerla de toda exégesis arbitraria y aberrante (2 Pedro 1:20, 3:16). Las mejores tradiciones Protestantes buscan lo mismo, pero son inadecuadas e ineficientes ya que se encuentran fragmentados entre sí. 

El Protestantismo tiene un gran problema con el Canon del NT. El proceso para determinar los libros exactos que constituyen el NT duró hasta el año 397 de nuestra era, cuando el Concilio de Cartago pronunció infaliblemente que la Biblia no se “autentifica en sí misma”, como cree el Protestantismo. 

Algunos Cristianos sinceros, devotos y con estudios dudaron la canonicidad de algunos libros que hoy tenemos en la Biblia. otras personas consideraban otros libros como Escritura pero no fueron incluidos en el Canos. San Atanasio, en el año 367, fue el primero en enumerar todos los 27 libros del NT como Escritura. 

 El Concilio de Cartago, al decidir el Canon de toda la Biblia en el año 397, incluyó los llamados libros “apócrifos” que los Protestantes sacaron de la Biblia. 

Antes del siglo 16 los Cristianos consideraban esos libros como Escritura y ni siquiera estaban separados de los otros libros, como hoy lo están en algunas Biblias Protestantes que los incluyen. 

El Protestantismo acepta la autoridad de este Concilio para el NT pero no la acepta para el AT. Es la misma forma que arbitraria o selectivamente acepta o niega otros decretos conciliares. 

Contrario al mito Protestante y anti católico  la Iglesia Católica siempre ha tenido a la Biblia en alta estima, y nada ha suprimido de ella (protestó contra algunas traducciones Protestantes, pero los Protestantes.

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